
Iraq, Pakistán o Líbano: donde también enseña sobre fraude de identidad, todos comienzan a reír cuando André Ten Caat (64) de Zwolle muestra su propio pasaporte. ¡Probablemente una falsificación! Esa duda le queda bien, porque eso comienza la conversación. Y todo gracias a su segundo nombre. “Mis padres tenían una previsión”.
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