La **poignée de mano** entre Donald Trump y Xi Jinping fue firme, marcando tanto el inicio como el cierre de su **encuentro** en Corea del Sur. Este encuentro, que tuvo lugar **seis años** después de su última reunión, presentó una imagen de **respeto** mutuo, en contraste con los mensajes y declaraciones tensas que habían circulado en los últimos meses a través de las **redes sociales** y medios de comunicación.
Los líderes de las dos **potencias mundiales** más grandes no realizaron declaraciones públicas tras las **1 hora y 40 minutos** de diálogo. Sin embargo, tan pronto como abordó el **Air Force One**, el avión presidencial que lo llevaba de regreso a Washington, Trump compartió detalles sobre los supuestos avances logrados en la conversación.
“Nuestra reunión fue un gran éxito, **12 sobre 10**”, afirmó Trump, quien reveló que Xi Jinping había **aceptado** tomar medidas significativas para frenar el **aflujo** de precursores químicos utilizados en la producción de Fentanyl. Todo esto a cambio de una reducción de derechos de aduana, que pasarían de un **20% a un 10%**.
El presidente estadounidense también aseguró que la **China** compraría “de inmediato” volúmenes “considerables” de **soja** y otros productos agrícolas estadounidenses. “Grandes cantidades, volúmenes considerables de soja y otros productos agrícolas van a ser comprados inmediatamente”, sostuvo Trump. Cabe destacar que China es un mercado crucial para los **cultivadores** de soja de Estados Unidos, aunque previamente había congelado importaciones debido a las tensiones comerciales.
Además, se informó que China estaría dispuesta a suspender durante un año sus **restricciones** sobre las exportaciones de **tierras raras**, las cuales son esenciales para diversas tecnologías avanzadas, incluyendo las de carácter militar y digital, que penalizaban a las empresas estadounidenses.
Accord Commercial en Vue
En este contexto, un **acuerdo comercial** de un año podría ser firmado muy pronto, indicó Trump. Este tono sugiere un posible **apaciguamiento** en las relaciones, con la posibilidad de futuros encuentros. “Iré a **China** en abril”, anunció Trump, destacando que devolverá la invitación a Xi tras su visita.
Las discusiones no solo giraron en torno al comercio; también se abordaron temas de **importancia internacional**. Así, el presidente chino congratuló a Trump por sus esfuerzos hacia la paz, mencionando el conflicto en **Ucrania**, que fue tratado “muy seriamente”. “Trabajaremos juntos para ver si podemos encontrar una **solución**”, subrayó Xi.
Antes del inicio de las conversaciones, el ambiente fue cálido aunque no se evitaron las dificultades. “No siempre compartimos el mismo punto de vista; es normal que las dos primeras **economías mundiales** tengan fricciones”, expresó Xi, rodeado de ministros y consejeros. “Es un **negociador** muy duro”, había señalado Trump con referencia a su counterpart, lo cual indica que las **discusiones** de 1 hora y 40 minutos lograron, al menos temporalmente, minimizar las diferencias.
En conclusión, la reunión entre Trump y Xi ha abierto una ventana para un futuro diálogo más constructivo. Ambos líderes han mostrado intenciones de trabajar juntos en el ámbito comercial y abordar preocupaciones globales, lo que podría significar una nueva fase en sus relaciones. La comunidad internacional seguirá de cerca los próximos pasos de esta compleja interacción que afecta no solo a sus naciones, sino al equilibrio económico y político mundial.

