Guillermo del Toro, reconocido cineasta mexicano, ha puesto en marcha una iniciativa destinada a preservar el arte de la **animación en stop motion**, una técnica que ha caído en desuso en la era digital. Este proyecto fue presentado recientemente en la prestigiosa escuela **Gobelins**, ubicada en París, donde del Toro, en colaboración con Netflix y Ted Sarandos, busca **crearse un estudio de stop motion** que fomente la creatividad y el talento de la nueva generación de animadores.
La técnica de **stop motion** se basa en capturar una serie de fotografías de objetos inmóviles, que se modifican ligeramente entre cada disparo para dar la ilusión de movimiento. Este estilo ha sido utilizado en películas icónicas como **”Wallace y Gromit”**, **”El extraño mundo de Jack”**, y el más reciente **”Pinocho”** de Guillermo del Toro. Este director expresa una profunda conexión con esta técnica: «Todo lo que vemos en una obra de stop motion es, de alguna manera, el resultado del trabajo humano. A diferencia de otros tipos de animación, es resistente a la **inteligencia artificial**.» Del Toro incluso quiere que el estudio lleve el nombre de **Mark Gustafson**, su colega que co-realizó “Pinocho” y que falleció en febrero de 2024.
En un contexto donde lo digital está dominando, **del Toro** quiere priorizar el **arte manual** y la creatividad. Desde su adolescencia, ha tenido una pasión por la animación y es consciente de las dificultades que enfrentan los artistas que utilizan esta técnica para encontrar apoyo financiero y profesional. Con este nuevo estudio en Gobelins, espera también fortalecer los lazos entre **Europa y América Latina**, creando más oportunidades para los creadores de la próxima generación.
La directora general de Gobelins, **Valérie Moatti**, subrayó la misión de la escuela de fomentar la **experimentación** con diversas técnicas artísticas, permitiendo que los estudiantes encuentren su propia voz y desarrollen la **agilidad** necesaria para abordar los desafíos creativos del futuro. Este enfoque innovador se alinea perfectamente con la visión de del Toro de revitalizar la **animación stop motion** para las nuevas generaciones.
Un lanzamiento “próximamente”
Por parte de Netflix, se busca fortalecer su compromiso con la **promoción de obras de animación**. Ted Sarandos comentó: «Vivimos en una época donde, con todos los recursos y herramientas disponibles, no debería haber un **arte en peligro de extinción**. Siento que el stop motion está en riesgo si no se toman medidas». Este proyecto ha estado en desarrollo durante más de un año y la **colaboración** entre del Toro, Gobelins y Netflix está diseñada para ser a largo plazo, reafirmando su compromiso con el arte de la animación.
La planificación para el inicio del estudio está programada para el año académico **2025-2026**, con cosas que considerar como el espacio adecuado e inversiones necesarias. Del Toro ha enfatizado la importancia de establecer un ambiente propicio para el stop motion, considerado que «**un estudio de stop motion demanda espacio**». La fecha exacta del lanzamiento se anunciará “próximamente”, generando ya expectativas tanto en el público como en la comunidad artística.
El compromiso de los involucrados es a largo plazo. «Si sólo se tratara de un compromiso a corto plazo, no tendría sentido. Estoy comprometido por los próximos diez años. Creo que será necesario al menos cinco años de funcionamiento del estudio antes de que podamos medir su éxito», afirmó del Toro. Con una gran parte de los reconocidos creadores de stop motion ya mayores de 50 años, asegura que su verdadero objetivo será lograr que un artista menor de 30 años se destaque en este campo.
El proyecto de Guillermo del Toro en colaboración con Netflix y Gobelins representa una esperanza renovada para el stop motion, una técnica que necesita ser revitalizada en medio de la creciente dominación de lo digital. Este estudio no solo busca formar a la próxima generación de animadores, sino también fortalecer la conexión entre culturas y garantizar que la creatividad artesanal siga viva. La dedicación de del Toro y su equipo al proceso resalta la importancia de la narrativa humana en el arte, lo que deja un mensaje claro: las verdaderas historias continúan fluyendo de manos y corazones humanos, no de algoritmos.
