
Es momento de actuar contra las chenillas procesionarias que pronto saldrán de sus capullos con la llegada de la primavera. Estos insectos, con sus pelos urticantes, representan una verdadera amenaza para las personas y sus mascotas. Existen diversas soluciones para combatirlas.
Las chenillas procesionarias han regresado, aunque no son bienvenidas. En los próximos días, comenzarán a descender de los pinos para invadir los espacios verdes. A pesar de que el clima ha sido variable, se espera que salgan de sus capullos a principios de marzo, según Anthony Carlier, director de la empresa de control de plagas Le Frelon Vert 81.
Si las colonias todavía están en los árboles, se encuentra en la “última línea de defensa” para instalar trampas que las detengan, advierte el experto. Una vez que las chenillas han salido de los capullos, “ya no se podrá hacer nada, será demasiado tarde”. La clave es evitar que alcancen el suelo y se expandan.
Cómo erradicarlas
Para combatir este problema, hay varias soluciones disponibles. La más común es el ecopeaje, utilizado frecuentemente por los municipios. Estos son sacos transparentes que se colocan alrededor de los pinos para evitar que las chenillas desciendan. También se puede optar por una solución más directa: quemar el capullo. El fuego es el único método efectivo para destruir tanto las chenillas como sus nidos.
Sin embargo, el experto advierte que esta tarea no se debe realizar sin contar con el equipo adecuado. “Es necesario tener buena brasa y un fuego suficientemente fuerte. De lo contrario, la operación no servirá de nada”, aclara Carlier.
Una alternativa más natural es instalar cajas nido para atraer a las aves como los carboneros, que se alimentan de estas chenillas. “Esta es una estrategia efectiva en el Tarn”, asegura Carlier.
Qué hacer si se entra en contacto
Es crucial mantenerse alejado de las chenillas y sus pelos urticantes. Si se entra en contacto, “se pueden sentir intensos dolores y quemaduras. La sensación es muy incómoda, similar a la de una picadura de medusa”, advierte el experto.
Si ocurre este contacto, es fundamental actuar rápidamente. “Enjuágate las manos y dúchate sin tocarte la cara o las mucosas, ya que podría agravar la situación”, recomienda.
El riesgo aumenta considerablemente para perros y gatos. “El contacto con las chenillas es extremadamente peligroso para estas mascotas”, señala Carlier. Pueden desarrollar infecciones o necrosis en la boca, habiendo casos en los que se han necesario amputaciones tras el contacto con los pelos.
Siempre es mejor acudir a un profesional de la salud o veterinario ante cualquier necesidad. Lo más importante es estar alerta en entornos propensos, como parques y bosques.




