
En Túnez, los inmigrantes, principalmente del África subsahariana, intentan regularmente partir hacia Italia. El país norteafricano se encuentra en algunos puntos a menos de 150 kilómetros de la isla italiana de Lampedusa.
Durante los tres primeros meses del año, las fuerzas de seguridad tunecinas rescataron o interceptaron a más de 14.000 migrantes. Eso es más de cinco veces más que en el mismo período de 2022. En particular, un discurso del presidente tunecino en el que llama a la migración ilegal una amenaza para su país parece haber aumentado el número de salidas.
Al reunirse con el comisario de la UE, el ministro Ammar subrayó “la importancia del apoyo de la Unión Europea a las reformas socioeconómicas en Túnez (…) para gestionar mejor los desafíos comunes, incluida la migración”, según un comunicado de prensa. Además, la ministra tunecina “recordó la necesidad de abordar los temas migratorios con un enfoque global”.
A finales de marzo, Túnez pidió a la UE que mostrara “más comprensión” después de que varios líderes europeos expresaran su preocupación por la crisis en el país y los riesgos que representa para Europa.
