
Una economía de babosa, encuestas pobres y un ex aliado que le queda las piernas debajo de su silla: el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, está bajo presión a través de la guerra comercial de su ‘amigo político’ Donald Trump. La oposición huele sangre y sueña con golpear desde su trono después de más de 15 años de Orbán.
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