Trump promulga un nuevo decreto sobre inteligencia artificial
El pasado martes, Donald Trump firmó un decreto relevante sobre la inteligencia artificial (IA) en los Estados Unidos. Este decreto, que introduce un posible control gubernamental sobre ciertos modelos avanzados, ha sido justificado principalmente en nombre de la ciberseguridad. La medida marca un punto de inflexión en la administración Trump, que hasta ahora había mostrado resistencia a cualquier tipo de regulación, enfocándose en la competitividad con China.
Cambios en el panorama de la inteligencia artificial
A inicios de primavera, la percepción sobre la capacidad de los modelos de IA estadounidenses cambió radicalmente. Se hizo evidente que estos modelos podían identificar y explotar vulnerabilidades informáticas más rápido que nunca. Esta nueva realidad provocó inquietud entre las instituciones, que temían que las implicaciones de estas tecnologías no controladas pudieran causar ataques a infraestructuras críticas como redes eléctricas, bancos y administraciones.
Colaboración con grandes empresas tecnológicas
El nuevo decreto establece un marco de regulación que tiene como objetivo colaborar con las principales empresas de IA, como Google, OpenAI y Anthropic. Estas compañías podrán, de manera voluntaria, someter sus modelos avanzados a un examen gubernamental antes de su lanzamiento. Sin embargo, es importante destacar que el decreto deja en claro que ninguna de estas revisiones será obligatoria.
Este enfoque voluntario aúna esfuerzos con el decreto de Joe Biden de 2023, que pedía a las empresas compartir los resultados de sus pruebas de seguridad. Sin embargo, Trump había revocado este decreto, argumentando que era demasiado restrictivo.
Creación de una plataforma de coordinación
El decreto también instituyó una “plataforma de coordinación” que será gestionada por el Departamento del Tesoro, en colaboración con la NSA y la agencia de ciberseguridad CISA. Esta plataforma se encargará de trabajar con la industria para detectar y corregir vulnerabilidades, también de forma voluntaria.
Tensión en la administración Trump
Antes de la firma final, se había programado una ceremonia de firma para el 25 de mayo en la Casa Blanca, que se canceló sorpresivamente. Donald Trump expresó que había pospuesto la firma porque no estaba satisfecho con ciertos aspectos del decreto. Este episodio mostró las tensiones internas en su administración entre quienes abogan por la regulación y quienes se oponen a ella.
Divisiones en la base de apoyo de Trump
El nuevo decreto ha generado divisiones dentro del movimiento “Make America Great Again” (MAGA). Algunos de sus seguidores desconfían de las grandes empresas tecnológicas, considerándolas motivadas por sus propios intereses en lugar del bien común. A medida que la discusión sobre la regulación de la IA avanza, el interés en modelos como “Mythos” de la startup Anthropic revela preocupaciones sobre la seguridad y el control.
Prospectos futuros
En un giro de eventos, el periodo de evaluación voluntaria se ha reducido de 90 a 30 días, lo que permite que los laboratorios de IA cumplan con la normativa sin retrasar el lanzamiento de sus modelos. Esto ha sido considerado un avance significativo en la carrera por la innovación en IA. A medida que esta regulación evoluciona, se espera que continúen las discusiones sobre el equilibrio entre innovación y seguridad, lo que podría definir el futuro de la inteligencia artificial en los EE. UU.

