
La superación de un trauma es un proceso complejo y personal, que a menudo comienza con un paso valiente: buscar ayuda. En Albi, Francia, se ha establecido una unidad pionera que se centra en la atención a víctimas de agresiones y testigos de eventos traumáticos. Esta iniciativa, creada por la Fundación Bon Sauveur de Alby, ofrece un apoyo profesional a través de un equipo de cuatro psicólogos especializados en psicotraumatismos.
La historia de Céline: Un viaje hacia la sanación
Céline, una comerciante del Tarn, ha luchado durante meses para recuperar su vida tras ser víctima de una agresión. La experiencia la ha marcado profundamente, llevándola a una búsqueda activa de sanación. “Estoy aquí para liberarme de todo mi sufrimiento”, compartió en su primera sesión en la unidad de psicotraumatisme y de résilience (UPR). Esta unidad, que ofrece sesiones dos veces por semana, está diseñada para personas que, como Céline, han sido víctimas o testigos de traumas.
Consecuencias invisibles del trauma
Las heridas que se tratan en la UPR no son siempre visibles, pero su impacto es innegable. Muchos pacientes, como Céline, sufren de flashbacks, creencias negativas y trastornos del sueño que afectan gravemente su calidad de vida. “Me ha destruido”, confiesa Céline, describiendo cómo su experiencia la llevó a la hospitalización antes de comenzar el tratamiento en la UPR.
Un enfoque innovador para la recuperación
La UPR se centra en la idea de que aquellos que han sufrido un trauma a menudo no pueden procesarlo adecuadamente. Chloé Schaeffer, psicóloga de la unidad, explica que el objetivo fundamental es ayudar a los pacientes a “digestionar su trauma”. A través de sesiones individuales y talleres grupales, se les enseña a dar voz a sus experiencias y emociones.
Técnicas terapéuticas utilizadas
La terapia EMDR, que utiliza estimulación bilateral, es una de las herramientas clave en el tratamiento en la UPR. Esta técnica ha demostrado ser eficaz para ayudar a las personas a reconciliarse con sus traumas. “Mi psicóloga utiliza una lámpara que sigo con los ojos”, describe Céline, mencionando lo difícil que puede ser el proceso, pero también lo liberador que es. “A veces lloro mucho, pero me ayuda a encontrar un sentimiento de bienestar.”
Un camino de más de un año hacia la sanación
El proceso terapéutico en la UPR se extiende a lo largo de 30 sesiones, lo que equivale a más de un año de acompañamiento. Durante este tiempo, cada paciente sigue un ritmo propio. Céline, tras dos meses de tratamiento, ya siente cambios significativos. “He comenzado a encontrar algo que me renueva. Aquí, con los talleres y la decoración, me siento segura y cómoda.”
Un mensaje de esperanza
La UPR no solo ofrece tratamiento; brinda un espacio seguro donde los pacientes pueden recuperar la esperanza. “Con la ayuda de los psicólogos, ahora tengo esperanza en la curación”, dice Céline, enfatizando la importancia de la colaboración en su proceso de sanación. La UPR se presenta como un faro de luz para quienes han quedado atrapados en las sombras de su trauma, demostrando que la recuperación es un viaje posible.
Buscar ayuda es el primer paso en este camino de sanación. Las unidades especializadas como la UPR son un recurso vital para aquellas personas que enfrentan las secuelas de un trauma, ofreciendo herramientas y apoyo para reescribir su historia desde una perspectiva de resiliencia.



