
Una enfermedad poco común: el Mal del Desembarco
La historia de Riet Vandeweyer, una mujer belga de 52 años, ha puesto de manifiesto una enfermedad poco común que afecta a quienes han realizado viajes en barco: el Mal del Desembarco, conocido como MdDS. Este trastorno, aunque raro, puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de aquellos que lo padecen.
El sueño de ver los fiordos
Riet había soñado durante mucho tiempo con explorar los impresionantes fiordos de Noruega. En agosto de 2024, logró realizar ese sueño durante su viaje con motivo de su 25 aniversario de bodas. La experiencia fue mágica, y al regresar a casa, ella estaba llena de alegría por los recuerdos y las vistas que había experimentado.
El inicio de los síntomas
Sin embargo, a su regreso, comenzó a experimentar un desequilibrio constante, una sensación que creció día tras día. Al principio, pensó que se trataba de una molestia pasajera. Pero con el tiempo, sus dificultades se intensificaron. Esta profesora de primaria caminaba de forma inestable y encontrar estabilidad se volvió un desafío, especialmente cuando había movimiento a su alrededor.
Del diagnóstico a la aceptación
Después de numerosas consultas médicas con especialistas y otorrinolaringólogos, finalmente le pusieron un nombre a su angustia: Mal del Desembarco (MdDS). Este síndrome raramente es reconocido, afectando más comúnmente a mujeres de entre 40 y 50 años tras viajes prolongados en barco.
Consecuencias del MdDS en la vida diaria
El MdDS tiene efectos profundos en la vida de Riet. A más de un año de su viaje, todavía lucha contra condiciones que incluyen desequilibrio, fatiga crónica y una hipersensibilidad a los estímulos visuales. Esta situación ha llevado a Riet a dejar su trabajo, pues los movimientos constantes de sus alumnos le resultan abrumadores. Además, su vida social se ha visto gravemente afectada; los lugares concurridos representan un reto constante, y ahora se desplaza con una caña para evitar caídas.
La complejidad del diagnóstico del MdDS
A pesar de que el MdDS se reconoce desde hace tiempo, su origen y mecanismos aún son un misterio para los médicos. Normalmente, los síntomas desaparecen en menos de 48 horas después de que la persona deje el ambiente en movimiento. Sin embargo, en casos como el de Riet, la enfermedad persiste, creando un desafío considerable.
Investigaciones y recursos disponibles
Recursos como la MdDS Foundation proporcionan información crucial y apoyo a pacientes que sufren este trastorno. La concienciación acerca de esta condición es esencial, pues muchos médicos y pacientes aún no están familiarizados con el MdDS.
Reflexiones finales
La historia de Riet Vandeweyer es un recordatorio de que el turismo y la exploración pueden llegar con sus propios riesgos. La divulgación de enfermedades raras como el MdDS es necesaria para ayudar a quienes la padecen a reconocer sus síntomas y buscar ayuda adecuada.



