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A sus 81 años, un apasionado del **ciclismo** sigue recorriendo **Toulouse** sobre dos ruedas. Este veterano, instalado en una residencia, acumula un **palmarés** de 500,000 km recorridos por todos los continentes. ¿Hasta dónde puede llevar la pasión?
Jean-Paul Klein vive en su apartamento en la residencia **Domitys Les Pagelles**, ubicada en el barrio Bonnefoy de Toulouse. Tras el fallecimiento de su esposa, decidió dejar su hogar cerca de **Toulon** para establecerse en noviembre del año pasado en esta residencia para adultos mayores. A pesar de llevar una vida tranquila, su única compañía son sus **tortugas**. Sin embargo, detrás de la apariencia de un jubilado tranquilo se esconde una vida llena de **aventuras** y **logros ciclísticos** que comparte gustosamente con otros residentes.
Jean-Paul, un antiguo **ingeniero** en electrónica y director de un centro de investigación en **Grenoble**, ha tenido desde su infancia una auténtica pasión por el **ciclismo**. Lo practicó tanto como medio de transporte como disfrute personal. Durante su carrera, realizó numerosas escapadas y completó su primer gran viaje: una vuelta a **Francia** de 4,200 km subiendo múltiples **puertos**. Ya retirado, se adentró en los **Pirineos**, tanto del lado francés como español, y ha recorrido varias veces los Alpes.
Traversée de l’Europe
Incansable, se propuso como meta atravesar **Europa** desde **Gibraltar** hasta el **Cap Nord**. En este viaje experimentó la rareza del día a plena noche y pedalear a 210 metros bajo el nivel del mar en el **Nordkapptunnelen**, un túnel de 7 km. Buscando constantemente nuevos desafíos, también visitó países como **EE.UU.**, **Canadá** y **Australia**. “Cuando partía por la mañana, nunca sabía dónde llegaría por la noche”, confiesa. Su registro asciende a más de 500,000 km recorridos, lo que equivale a más del doble de la distancia entre la Tierra y la Luna, además de haber acumulado cerca de 8,000 km de **desnivel**. “Siempre he sentido una necesidad de **esfuerzo**, de superación personal y el deseo de hacer cosas **fuera de lo común**”, señala.
Jean-Paul es un verdadero amante del ciclomontañismo, pero asegura que siempre ha sabido combinarlo con **placer**, disfrutando de las maravillosas **encuentros** del camino, como el que tuvo con los **Indios Navajo** en el Valle de **Colorado**, y de la belleza de los paisajes que ha recorrido. En 2019, realizó su última aventura de gran envergadura en **Islandia**.
Hoy, con 81 años, Jean-Paul sigue montando su bicicleta a lo largo de las riberas del **Canal del Midi**, donde recorre hasta 50 km en una sola sesión, lo que para él es “un pequeño paseo”. Aprecia tanto los **circuitos** de ciclismo de la “Ciudad Rosa”, conocida por ser una **ciudad amigable con las bicicletas**, como la nueva residencia “amigable para abuelos” que ha encontrado.
La historia de Jean-Paul Klein es un testimonio inspirador de cómo la perseverancia y la pasión pueden dictar el ritmo de una vida plena y activa, sin importar la edad. Su dedicación al ciclismo no solo lo ha llevado a explorar nuevos horizontes, sino que también ha cultivado un profundo amor por la naturaleza y por las personas que ha encontrado en su camino. Este ejemplo nos recuerda que siempre hay espacio para la aventura, los **desafíos** y el espíritu de superación.




