
La vida oculta de los tiburones: un estudio sobre sus heridas y cicatrices
Los tiburones, criaturas majestuosas de los océanos, llevan una vida repleta de misterios que escapan a la vista humana. Un aspecto fascinante de su existencia radica en las heridas y cicatrices que presentan, las cuales cuentan historias de sus encuentros con el entorno, otros tiburones, sus presas e incluso con humanos. Un nuevo estudio, publicado en la revista Frontiers in Marine Science, propone un sistema para categorizar las causas de las cicatrices en los tiburones grandes (Carcharodon carcharias).
Las cicatrices como un rastro del pasado
Scot Anderson, autor del estudio y miembro del California White Shark Project, afirma que las cicatrices que se observan en estos animales son indicativas de sus interacciones. "Las cicatrices y heridas nos cuentan sobre sus interacciones entre sí, con su entorno, sus presas y con los seres humanos", explica. Entre los tipos más comunes de cicatrices, las marcas de mordeduras de tiburones cookiecutter (Isistius brasiliensis) son particularmente reconocibles. Estas cicatrices pueden presentarse como un círculo perfecto o como una marca en forma de media luna.
A continuación, presentamos un video que muestra a un tiburón blanco hembra de 5 metros nadando. En su cabeza se puede observar una cicatriz circular, resultado de un encuentro con un tiburón cookiecutter.
Indicadores de hábitat y comportamiento
Las cicatrices también pueden ofrecer pistas sobre el tipo de hábitat en el que los tiburones blancos se encuentran. Anderson señala que las cicatrices de cookiecutter sugieren que estos tiburones suelen obtener estas marcas durante la fase offshore de su migración, periodo en el que comparten hábitat con los tiburones cookiecutter. Por otro lado, otras cicatrices podrían indicar encuentros con barcos, heridas defensivas, o rasguños provocados por rocas. Estas marcas pueden incluso indicar encuentros de apareamiento, donde las hembras muestran "improntas ligeras" de mordeduras en sus cabezas y aletas pectorales como resultado de la copulación.
El misterio del apareamiento de los tiburones
Anderson sugiere que, en muchas especies de tiburones, los machos deben morder a la hembra para sostenerse durante la cópula. Estos “mordiscos de sujeción” son observados generalmente en un estado de sanación casi total, sugiriendo que los tiburones blancos se aparean en aguas offshore. Este hallazgo aporta una nueva pieza al rompecabezas sobre la reproducción de los tiburones blancos, un aspecto que aún se desconoce en su totalidad.
Un sistema de clasificación para entender las cicatrices
El estudio propuesto sugiere una "clasificación sistemática" que ayuda a los investigadores a identificar el origen de diferentes tipos de cicatrices, heridas e injurias. Por ejemplo, una serie de puntos espaciales podría indicar la presencia previa de copepodos, mientras que cortes paralelos y con espacio regular son típicos de un hélice de barco. Un "quemadura de cuerda" podría apuntar a la posibilidad de que el tiburón quedara atrapado en redes de pesca.
La historia detrás de las cicatrices
Esta nueva información, según Anderson, permite profundizar aún más en el conocimiento de estos magníficos animales: "Es otra pieza del rompecabezas que cuenta la historia de lo que experimentan estos tiburones blancos". Comprender las heridas en sus cuerpos no solo es una herramienta para investigar su comportamiento, sino que también ofrece una ventana a la vida y desafíos que enfrentan en sus hábitats.
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