
La etapa récord que lleva los 5 barcos desde Ciudad del Cabo a Itajaì comienza el domingo. Estimamos al menos un mes en el mar
El más largo de toda la historia del World Tour. La tercera de The Ocean Race, precisamente la vuelta al mundo tripulada, que arranca el domingo 26 desde Ciudad del Cabo, Sudáfrica, destino Itajaì, Brasil, con sus 12.750 millas (al cambio de km hacen 23.613) va directo al Libro Guinness of Records como el más largo jamás tripulado en todo el mundo. Pero tiene precedentes. De hecho, no es la primera vez que se superan los 10.000 kilómetros. Ocurrió en la edición 2008-2009 de la entonces Volvo Ocean Race. Fue para la quinta etapa que llevó a los competidores de Qingdao, China a Río de Janeiro, Brasil. Un sprint de 12.300 millas, algo menos de 22.780 km, que supuso además el primer tiempo de la gira que, tras Kochi, en la India, también hizo escala en China. Pero ese también fue el “primero” de una gira sin el paso del famoso “tre Capi”. De hecho, a Buena Esperanza y al Cabo de Hornos les faltaba el Cabo Leeuwin, al sur de Australia, “saltado” por la ruta de la India. Esa quinta etapa, que tuvo un mal comienzo para Telefónica Blue que chocó contra una roca en la salida, la ganó el Ericsson 3 de Magnus Olson, que tardó 40 días y cinco horas en llegar a Río, navegando en el Mar de China, el Centro y Pacífico Sur y, Cabo de Hornos, Atlántico Sur.
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Para que conste, segundo fue Torben Grael, tercero Kean Read con Puma. Pero volviendo a la etapa de 2009 es difícil comparar con el recorrido que les espera a los cinco Imocas de The Ocean Race, esta vez. En 2009 comenzamos en el hemisferio norte y en la bajada hacia Horn dejando Nueva Zelanda por estribor (derecha), los competidores tenían que pasar el Trópico de Cáncer, el Ecuador, el Trópico de Capricornio, cruzar el Mar de la Polinesia para ir a pescar los vientos del oeste que giran alrededor de la Tierra sin obstáculos. Ahora, la etapa que comienza el domingo desde Ciudad del Cabo está completamente en el hemisferio sur y completamente dedicada a los vientos y depresiones que corren desde el oeste y crean los famosos Roaring Forties y Howling Fifty. Con una dificultad inmediata. Apenas doblado el Cabo de Buena Esperanza, 50 millas al sur de Ciudad del Cabo, en dirección al Cabo Agulhas, otras 100 millas, las tripulaciones tendrán que lidiar con la corriente contraria que toma su nombre de ese Cabo y que fluye de Este a Oeste, allí donde el Atlántico y el Índico se encuentran creando una olla en constante ebullición.
Pez gordo
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Después del Cabo Agulhas será cuestión de disminuir la latitud para colarse en las corrientes del Oeste y correr hacia el Este desfilando por los límites de los hielos y navegando entre los 40° y 50° Sur.También en esta edición, para evitar riesgos, Los organizadores han colocado una zona de exclusión que evitará que los competidores bajen demasiado en latitud y entren en la franja oceánica con riesgo de iceberg. Pero no solo. También colocaron una “puerta” en la longitud de 166° 25′ Este, aproximadamente en el extremo occidental de Nueva Zelanda. Una meta voladora con relativa clasificación y asignación de puntos que se sumarán a los que se conquistarán en la meta de Itajaì. Pero desde la “puerta” para llegar a Itajaì, habiendo pasado el “Punto Nemo”, el punto más distante del mundo de cualquier masa terrestre, primero deberá rodear el Cabo de Hornos. Una travesía que, con los vientos dominados por el Oeste y la corriente fluyendo en sentido contrario, en ese embudo entre el último ramal de América del Sur y el Océano Ártico, deja poco lugar a la inventiva. Es necesario pasar lo más cerca posible del suelo porque, si te alejas demasiado para evitar el choque entre el viento y la corriente, corres el riesgo de encontrarte con hielo. Apodado Horn, las dificultades no han terminado. En efecto, debemos decidir si dejar la Falkland-Malvinas a babor o estribor, en este caso alargando el camino hacia la meta pero, tal vez, esquivando las rachas de viento que descienden de los Andes. Y finalmente está el ascenso por la costa sudamericana hasta llegar a Itajaì. En definitiva, las 12.750 millas de la tercera etapa de The Ocean Race 2022-2023 son una condensación de todo lo que es una vuelta al mundo en su versión más legendaria, musculosa y heroica. Una etapa que requiere técnica, resistencia e incluso valentía. Porque enfrentarse a los Mares del Sur es navegar donde hasta cinco marineros han desaparecido, arrastrados de sus barcos por la fuerza de las olas mientras navegaban tripulados alrededor del mundo. El último, John Fisher, cayó al mar 1400 millas al oeste del Cabo de Hornos en la edición 2017-2018. Entonces, ¿qué pasará ahora que frente a los océanos entre Ciudad del Cabo e Itajaì hay cinco Imocas, equipados con quillas basculantes, pero sobre todo muy rápidos gracias a sus floretes y en regatas, no en solitario como ya sucede en la Vendée Globe, sino con una tripulación? ? Una pregunta que hace que esta etapa sea aún más singular. ¿Predicciones de duración? Difícil. Si os gustan los números, podéis tomar el tiempo empleado por Yannik Bestaven, ganador con el Imoca Maître Coq IV de la última Vendée Globe, como dato para una fugaz comparación. Yannik Bestaven tardó exactamente un mes en ir de Ciudad del Cabo al Cabo de Hornos: del 1 de diciembre de 2020 al 2 de enero de 2021. ¿Lo sabrán las tripulaciones de los cinco Imocas o podrán hacerlo mejor?
21 de febrero de 2023 (cambio 21 de febrero de 2023 | 09:12)
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