
Ilana, una joven mujer originaria de Bordères-sur-l’Échez (Hautes-Pyrénées), vio su sueño de maternidad desvanecerse en mayo de 2024. Ella comparte con valentía el dolor de la pérdida de su hija Ange, quien falleció a los cinco meses de gestación, con el objetivo de romper el silencio que rodea con demasiada frecuencia el **duelo perinatal**, cuyo día mundial se conmemora el 15 de octubre. Testimonio.
En enero de 2024, Ilana, una joven mujer de Bordères-sur-l’Echez, anunció a su compañero que **serían padres**. “Fue un embarazo sorpresa. Sabíamos que queríamos tener hijos, quizás no tan pronto… Pero fue una gran alegría”, recuerda la joven. Cuando comunicaron la noticia a sus familiares, todos se entusiasmaron con la idea de dar la bienvenida a este pequeño ser.
Sin embargo, dos meses después, la alegría se tornó en preocupación. “Una noche, me sentí muy cansada. Al levantarme, me di cuenta de que estaba sangrando”. En las urgencias, las enfermeras temían una **falsa capa**; pero el diagnóstico resultó ser un **desprendimiento placentario**. A partir de allí, Ilana comenzó largas semanas de reposo absoluto.
“En abril, parece que todo mejoraba. Las ecografías mostraban a un bebé sano”, recuerda. Pero luego comenzaron a aparecer nuevos síntomas preocupantes. “Tenía una necesidad constante de orinar. En la clínica, me dijeron que estaba perdiendo **líquido amniótico**.” Tras ser hospitalizada, le indicaron que no podía levantarse bajo ninguna circunstancia.
Indelebles Dolor
“Había entrado en mi quinto mes. Al principio, me dijeron que todavía había suficiente líquido, así que mantuve la esperanza”. Sin embargo, los médicos se reunieron y su diagnóstico era desalentador: la **gestación** muy probablemente no llegaría a término. “Los doctores se reunieron, el corazón de mi bebé aún latía. Junto a mi compañero elegimos un nombre: Ange. Como no sabíamos si era niño o niña, era perfecto”, cuenta con nostalgia.
El día siguiente, Ilana comenzó a sentir fuertes contracciones y a perder más sangre. “En ese momento, comprendí que se estaba acabando”, relata. Los médicos decidieron provocar el **parto**, y fue en compañía de su compañero y su madre que Ilana atravesó horas de sufrimiento, tanto físico como emocional. Cuando nació el niño, el silencio reinó en la sala. “Me dijeron que era una niña. Luego, quedé sola con mi bebé fallecido en mis brazos”. Las lágrimas siguen fluyendo por las mejillas de Ilana, más de un año después.
“Si hubiera sabido…”
Tras perder a su bebé, a Ilana se le pidió tomar una decisión desgarradora. “Aún estaba en el quirófano cuando una **matrona** vino a pedir que firmara unos documentos. Me pareció muy brutal”, explica Ludivine, la madre de Ilana. Tenía que decidir: dejar que el hospital se encargara de la incineración del bebé, o organizar el funeral ella misma. “En ese momento, no comprendí. Decidimos dejar que el hospital se encargara”, añade.
A pesar de su estado de shock, Ilana visitó la morgue en varias ocasiones para ver a su hija. “Un sacerdote vino a ofrecer una oración por Ange”. Tres meses después, decidió visitar el crematorio. “Tenía que hacerlo. No pensaba en nada más. El hombre me explicó que cada bebé es incinerado individualmente, que se realiza una pequeña ceremonia, y que las cenizas se colocan en el jardín de la memoria. En la clínica, me dijeron que no podía asistir, pero luego descubrí que sí podía. Desde entonces, me siento culpable; si lo hubiera sabido…”
El regreso a la vida cotidiana fue complejo para Ilana. “No hay un buen seguimiento. Aunque di a luz, la gestación no se considera como llevada a término. Tuve que volver a trabajar muy pronto para no perder mi salario”. La joven frecuentemente se descompone, evita a mujeres embarazadas y los risas de los niños. Comenzó a ver a una **psicóloga** y se unió a grupos de apoyo. “Eso me ayudó un poco”.
Más de un año después, la vida comenzó a sonreírle nuevamente. Ilana dio a luz a un niño sano. “El segundo embarazo fue muy estresante. Tenía miedo de que todo comenzara de nuevo”.
Hoy, en su casa, se pueden encontrar recuerdos de Ange por todas partes. “Le hablo a su hermanito, aunque sea demasiado pequeño para entender. Ella siempre estará presente, y será mi primer hijo”, confiesa con emoción.
Una noche para hablar del duelo perinatal
Con motivo del Día del Duelo Perinatal, este 15 de octubre a las 18 h, la asociación **Duelo Perinatal Pau Tarbes** organiza un cine-debate en el Petit Théâtre Maurice-Sarrazin, en Tarbes.
La película “La vida después”, surgida de una colaboración entre la asociación Agapa y la compañía Hélio Films, aborda las diversas etapas del duelo: la noticia, el parto, el regreso a casa, el trabajo y el entorno. La proyección será seguida de un espacio de diálogo moderado por una matrona y una psicóloga.
Fundada en 2020, esta asociación acompaña a los padres que han sufrido la pérdida de un hijo durante el embarazo o poco después del nacimiento, así como a los profesionales de salud que enfrentan estas tragedias.
Informar, apoyar y escuchar: esa es su misión, para ayudar a las familias a encontrar un poco de luz en la vida posterior.
Para contactar a la asociación Duelo Perinatal Tarbes Pau: Teléfono: 07 67 46 08 38 / Correo: [email protected]
La historia de Ilana es un recordatorio de la fragilidad de la vida y la incertidumbre que puede acompañar la maternidad. El duelo perinatal es un tema difícil de abordar, pero es fundamental que se hable y se busque apoyo en momentos tan dolorosos. Cada voz que se suma a esta conversación contribuye a un mayor entendimiento y sensibilización sobre las experiencias que enfrentan muchas familias.





