
Aún faltaban unas horas de vuelo a Schiphol cuando decidió ir al baño. Para su gran sorpresa, después de dos contracciones, de repente tuvo un bebé en sus manos, según el sitio web de Spaarne Gasthuis Haarlem South.
Afortunadamente, a bordo del avión también estaban presentes dos médicos y una enfermera de Austria. Pudieron ayudar a Tamara en el acto. Como agradecimiento, Tamara le puso a su hijo el nombre de uno de los médicos: Maximiliano. Una historia impactante, más aún porque Tamara no tenía idea de que había estado embarazada.
Una vez en Schiphol, Tamara y su flamante hijo fueron trasladados en ambulancia al Spaarne Gasthuis Haarlem South, donde fueron recibidos en la sala de partos. Tanto Tamara como Maximiliano gozaban de buena salud. Desde entonces han dejado el Spaarne Gasthuis. Cuando se le pregunta, el hospital no proporciona información sobre la nacionalidad y la edad de Tamara.

