
Justo pasada la medianoche, de repente salta la alarma en casa de Hinderik, por un incidente en su supermercado. En el peor de los casos, llama a la policía y se sube al auto para ir a su tienda. Al llegar, resulta que un residente en estado de ebriedad de La Haya causó daños por valor de unos 30.000 euros con su Mercedes y luego se dio a la fuga. “La fachada, los estantes, los whiskies, todo quedó dañado”.
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