
En el Hospital de Auch, se ha implementado un sistema de **seguimiento a distancia** para neuroestimuladores, un dispositivo innovador destinado al tratamiento de la **dolor crónica**, lo que reduce las visitas presenciales de los pacientes y mejora su calidad de vida diaria.
El **Hospital de Auch** ha dado un paso significativo en la gestión de la **dolor crónica** mediante la programación remota de neuroestimuladores. Esta innovadora práctica permite a los equipos médicos del Dr. Jean-Mathieu Mastantuono y del Dr. Mathieu Bobet controlar y ajustar, a través de **consultas virtuales**, los dispositivos implantados en pacientes que sufren **dolores neuropáticos**.
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El pasado viernes, desde el **hospital de Auch**, la enfermera Marion Cejudo se conecta con una paciente ubicada en el Aveyron, cerca de Figeac. La paciente sufre de una **lomboradiculalgia** (dolor lumbar que se irradia a la pierna) y vive a tres horas del centro hospitalario. Gracias a esta nueva tecnología, ya no necesita realizar un largo viaje para un simple ajuste del dispositivo.
¿Cómo funciona?
El principio de la **neuroestimulación medular** consiste en que una **electrodo** implantada detrás de la médula espinal está conectada a una batería implantada bajo la piel. Esta electrodo emite leves **impulsos eléctricos** que interrumpen la transmisión del mensaje doloroso hacia el cerebro.
Anteriormente, los pacientes debían desplazarse al hospital para realizar ajustes en su dispositivo. Ahora, gracias al sistema **NeuroSphere™**, desarrollado por la farmacéutica Abbott, el médico puede modificar en tiempo real la intensidad, la frecuencia e incluso la localización de la estimulación, todo sin que el paciente tenga que desplazarse. Es una innovación tecnológica que mejora notablemente el confort de los pacientes.
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La enfermera Marion Cejudo comenta: “El verdadero desafío no es implantar la batería, sino asegurarnos de un seguimiento detallado y reactivo”. Ella utiliza su tablet para verificar la **impedancia** de los electrodos, controlar el **estado de carga** de la batería y ajustar, si es necesario, los parámetros. “La interfaz es muy intuitiva. Visualizamos las zonas objetivo, establecemos rangos de intensidad seguros y podemos documentar todo en un informe automático. Es práctico y tranquilizador para todos.”
Para los pacientes, se proporciona un **iPhone** con una aplicación que actúa como un control remoto. Esta aplicación permite al usuario alternar entre diferentes programas de estimulación según su actividad diaria (sentado/de pie, con o sin parestesias). “El paciente se convierte en protagonista de su tratamiento, y nosotros seguimos estando aquí para ayudar con los ajustes esenciales”, añade Cejudo.
Un cambio radical para los pacientes… y para el hospital
Esta innovación representa una verdadera **revolución** para los pacientes. La **telesupervisión** transforma la manera de abordar la salud. Esto significa menos viajes largos y agotadores, un seguimiento más cercano y personalizado, y una mayor **equidad territorial** (atendiendo a quienes viven lejos de los centros sanitarios). Además, se reduce la huella de carbono y los costos de transporte. En resumen, todos salen beneficiados.

Marion Cejudo menciona un caso reciente: “Ayer programamos a distancia a una paciente de 77 años, que no se siente cómoda con la tecnología, y lo manejó sin dificultad. Es accesible y ese es el principal reto”.
Pioneros en Auch
En pantalla, la paciente del Aveyron evalúa su dolor en 2/10, después de años de tratamientos y cirugías lumbares. “Sufría muchísimo”, revela. Tras su interacción con el Dr. Mastantuono, experimenta una “renacimiento”. “Si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría, y es muy práctico como herramienta”.
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Hoy en día, las zonas radiculares (incluido el **mollete**) están cubiertas. La consulta duró menos de diez minutos.
En Francia, la primera programación a distancia de un neuroestimulador ocurrió en 2023, en el **hospital Foch** (Suresnes). El hospital de Auch es uno de los **pioneros** en este tipo de tratamiento, que se emplea desde noviembre de 2024.
Actualmente, una decena de pacientes ya están siendo monitoreados a distancia, algunos realmente lejos de Gers, incluso hasta Clermont-Ferrand o Guadalupe. “Nuestra meta es clara: acercar el cuidado a la rutina de los pacientes, sin comprometer la calidad ni la seguridad”, concluye Cejudo.




