Siete civiles murieron el pasado sábado 20 de septiembre en un bombardeo realizado por lo que se ha reportado como miembros de la armada siria en el norte de Siria, según lo comunicado por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Este ataque tuvo lugar en una zona donde se han registrado enfrentamientos entre las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), el brazo armado de los kurdos, y las fuerzas del gobierno sirio.
De acuerdo con el director del Observatorio, Rami Abdel Rahman, este es el saldo más elevado de bajas en la región en meses. Las víctimas incluyeron a cinco mujeres y dos niños, quienes perdieron la vida en el pueblo de Umm Tina, cerca de Deir Hafer en la provincia de Alep.
Tras el derrocamiento del dictador sirio Bachar al-Assad en diciembre de 2024 por fuerzas islamistas, las nuevas autoridades y las FDS alcanzaron en marzo un acuerdo para integrar las instituciones civiles y militares de la administración autónoma kurda del norte del país en las instituciones nacionales.
Damasco rechaza «toda forma» de descentralización
Sin embargo, las diferencias entreambas partes han retrasado la implementación de este acuerdo. Los kurdos exigen un sistema de gobierno que preserve una parte de la autonomía que disfrutan de facto, mientras que Damasco se opone firmemente a cualquier forma de descentralización.
La región de Deir Hafer se encuentra en la línea divisoria entre el ejército sirio y las FDS, convirtiéndose en un escenario habitual de enfrentamientos entre ambos bandos, según indicó Rami Abdel Rahman a la AFP.
El Observatorio, que tiene su sede en Gran Bretaña y se apoya en una red de fuentes en Siria, reportó previamente que el sábado se habían producido enfrentamientos armados que involucraban el uso de drones y armamento pesado tras el ataque del ejército a posiciones de las FDS en la región de Deir Hafer.
«Las negociaciones con las FDS bloqueadas»
Las FDS, apoyadas por los Estados Unidos, manifestaron en un comunicado que facciones pro-turcas afines al gobierno de Damasco habían llevado a cabo ataques con drones y bombardeos de artillería, apuntando de manera deliberada a viviendas de civiles. Ellos también confirmaron el trágico saldo de siete civiles muertos, incluyendo a dos niños.
En una entrevista con la cadena al-Ikhbariya el 12 de septiembre, el presidente interino de Siria, Ahmed al-Chareh, reconoció que «las negociaciones con las FDS continúan bloqueadas», aunque afirmó que se habían presentado mediadores extranjeros. También indicó que había hecho concesiones para evitar un nuevo estallido de combates.
Sustentadas por una coalición liderada por Washington, las FDS han desempeñado un papel crucial en la lucha contra el Estado Islámico en Siria, lo que finalmente culminó en la derrota del grupo yihadista en el país en 2019. La zona que controlan actualmente se considera de facto autónoma.
La situación en Siria es un reflejo de un conflicto complejo, donde los intereses políticos, étnicos y económicos entrelazados crean un caldo de cultivo para la tensión y el conflicto. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de estos enfrentamientos, ya que las implicaciones de la inestabilidad regional no sólo repercuten en Siria, sino también en otros países del Medio Oriente. A medida que las negociaciones avanzan con pasos titubeantes, la esperanza por una resolución pacífica parece un objetivo esquivo en medio del sufrimiento humano evidente en la región.

