
Los asistentes de voz, omnipresentes en nuestros dispositivos conectados, recopilan datos para refinar su rendimiento. Pero esta colección plantea una pregunta crucial y NBSP: ¿Hasta dónde llega? En Francia, el debate da un giro judicial con una queja contra Apple por las prácticas de Siri.
Una queja por violación de la privacidad
El 13 de febrero de 2025, la Liga de Derechos Humanos incautó al fiscal, acusando a Apple de infracción de la privacidad de los usuarios franceses. En el corazón de este caso, las revelaciones de Thomas Le Bonniec, ex empleado de una empresa subcontratante de Apple en Irlanda, quien afirma que cientos de miles de registros de usuarios han sido analizados sin su conocimiento.
Alerta de lanzador, el Bonniec dice que ha escuchado hasta 1.300 grabaciones por día, a veces que contienen conversaciones íntimas, información médica, incluso discusiones penales. Estas revelaciones causaron un alboroto y relanzadas preguntas sobre la gestión de datos por parte de Apple.
Grabaciones involuntarias e intrusivas
Siri a veces se activa sin que se le pregunte, registrando conversaciones sin el conocimiento de los usuarios. La Liga para los Derechos Humanos denuncia una falta de transparencia que constituye, según ella, una violación de la Regulación General de Protección de Datos (GDPR).
La organización enfatiza que muchas grabaciones se refieren a datos confidenciales, incluidos los de los niños que usan estos dispositivos de manera trivial. El ecosistema de Apple (iPhone, iPad, MacBook) aumenta aún más el alcance de esta colección involuntaria.
Contraataque de manzana y ajusta el disparo
Frente a acusaciones, Apple reaccionó. A partir de agosto de 2019, a raíz de las primeras revelaciones de Le Bonniec, la compañía cambió la gestión de datos de Siri. De ahora en adelante, las grabaciones de audio ya no se mantienen por defecto, solo se analizan las transcripciones para mejorar el sistema.
Apple asegura que solo los usuarios voluntarios pueden optar por compartir sus datos de voz, con la posibilidad de retirar su consentimiento en cualquier momento. Una forma de tranquilizar, pero que no es suficiente para extinguir las críticas.
Un problema global para la tecnología
Este asunto va más allá del único marco de Apple. Los asistentes vocales de Google o Amazon también están bajo vigilancia. En los Estados Unidos, Amazon tuvo que pagar $ 30 millones para cerrar un juicio sobre Alexa. El propio Apple se le ordenó pagar $ 95 millones en California en 2029 por prácticas similares.
Las quejas y regulaciones se están multiplicando, revelando un espectáculo real entre la protección de datos y los intereses económicos de los gigantes tecnológicos. Los grupos de defensa de la libertad y los reguladores acentúan presión para imponer reglas más estrictas.
