
Ronald Ramsodit es un nuevo miembro. “Llegué a vivir a ‘t Zand desde Haarlem en mayo y para integrarme comencé a bailar”, dice sudoroso. “Es muy intenso, pero muy divertido”. Se necesitan más de un año para aprender los 40 bailes diferentes. Además de las lecciones semanales, los miembros reciben videos de baile en casa para practicar.
También se buscan músicos. Cada velada de baile está acompañada de música en vivo. Según Germa, hay un piano precioso y sería una lástima que no lo tocaran.



