
El recorrido escolar de Mathéo, un niño de siete años con autismo, es un verdadero desafío. Residente en Albi, su madre, Laure Bonafé, se enfrenta a la difícil tarea de buscar opciones educativas adecuadas para su hijo tras finalizar la primaria. La falta de apoyo y recursos después de la etapa de educación primaria pone en riesgo su continuidad escolar.
El Desafío de un Niño Autista
Mathéo padece múltiples trastornos del espectro autista, lo que complica su integración en entornos educativos convencionales. Actualmente, está inscrito en el CE1 en la escuela primaria Rochegude, donde asiste a una Unidad de Enseñanza Elemental de Autismo (UEEA). Este tipo de unidad está diseñada para proporcionar un entorno de aprendizaje adaptado, pero su madre teme que este apoyo no esté disponible en el futuro, al no existir recursos adecuados en el nivel secundario.
Un Contexto Escolar Limitado
Después de haber estado sin escolarización por más de un año y medio, Mathéo finalmente consiguió una plaza en esta única unidad en el Tarn. Su madre destaca que, a pesar de las dificultades previas en una escuela típica —donde sólo asistió una semana debido a la falta de atención específica—, ahora su hijo va feliz a clases cada día.
Una vez que termine el CM2, la continuidad del apoyo especializado es incierta. “Sin esto, todos los niños de su clase y aquellos en situaciones similares terminarán en la desprotección educativa”, advierte Laure Bonafé.
Reclamaciones y Propuestas
La madre de Mathéo ha iniciado una fuerte campaña para abogar por la creación de una Unidad de Enseñanza Externalizada (UEE) o un Dispositivo de Autorregulación (DAR). Estos son necesarios para proporcionar continuidad en el apoyo educativo a nivel secundario. En Albi, actualmente existe una UEE en el colegio Jean-Jaurès que ofrece solamente 12 plazas, lo cual es insuficiente.
Derechos de la Inclusión Educativa
Laure enfatiza que la situación actual contradice la Ley de 2005, que establece que las personas con discapacidad tienen los mismos derechos que otros ciudadanos. Afirma que la escolarización debe extenderse hasta los 16 años para todos los niños, incluyendo aquellos con autismo, y no detenerse a los 11.
Acciones y Esperanzas Futuras
Para intensificar su lucha, Laure ha lanzado una petición en línea dirigida a la Agencia Regional de Salud (ARS) y a la Dirección de Servicios Departamentales de Educación Nacional del Tarn (DSDEN), buscando así una respuesta concreta y soluciones a largo plazo para su hijo y otros niños autistas en situaciones similares.
Desde la DSDEN, se asegura que la situación de Mathéo se está monitoreando de cerca y que el diálogo con la madre continúa en la búsqueda de una solución adecuada.



