
Sin deberes, sin exámenes y sin notas: a muchos adolescentes les parece un sueño. En el Colegio Ágora es una realidad. Hornear un pastel o estudiar graffiti: lo que el niño quiere es lo primero. La forma de educación está ganando popularidad, pero ¿podrán finalmente estos niños aprobar sus exámenes finales? “Eso no significa que me voy a sentar y no hacer nada”.
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