
La costarricense Hennessy luchó contra los trastornos alimentarios y su cuerpo, luego un tumor cerebral, depresión e hipertiroidismo. Ella nunca se detuvo y estuvo a un paso de la gloria.
Escuchemos, el cuerpo siempre tiene algo que enseñarnos. Se llaman conexiones. Y funcionan. En sintonía consigo misma y con sus fragilidades está Brisa Hennessy, de 24 años, la chica que llevó a Costa Rica al cuarto lugar con su tabla de surf. Fuera del podio, alto en valores. Luchó contra los trastornos alimentarios y una imagen corporal que ya no le gustaba. Luchó contra un tumor cerebral, depresión, hipertiroidismo. No desconectó el enchufe, no se apagó. Nos ofreció consejos como una buena ola: “Comprende tus ciclos, la importancia de cómo lidias con el estrés, practica más el amor propio, sé más amable hasta en los momentos más difíciles y rodéate de las personas adecuadas. Usted no está solo”. Esta medalla de madera del undécimo día de los Juegos de París (o más bien de Tahití, donde se celebraron las competiciones de surf) es un largo mensaje en una botella. Ya hemos conocido a varios durante estos Juegos Olímpicos, desde el velocista más fuerte del mundo, Noah Lyles, hasta la gimnasta brasileña Rebeca Andrade. Pero como dijo Brisa, “no importa cómo se vea la vida de alguien desde afuera, todos están librando una batalla de la que no sabemos nada”.
