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Pour eux, l’amour ne se résume pas à la fréquence des rapports sexuels (foto de ilustración).
« Trois noches por semana, es su piel contra mi piel, y estoy con ella. » Esta norma implícita de dos a tres relaciones sexuales por semana, ¿cómo se ha infiltrado en el imaginario colectivo?
La Injusticia de la Frecuencia Sexual
“Es algo que, desde siempre, he sentido de forma difusa. No venía, afortunadamente, de mis compañeros, sino más bien del exterior”, confiesa Pauline Verduzier. Esta presión social, que sugiere que una sexualidad regular es esencial para el funcionamiento de una relación, es lo que la autora busca examinar en su nuevo libro Trois soirs par semaine.
Un Mito Sin Fundamento Científico
Historiadoras citadas por Verduzier argumentan que fue en el siglo XIX cuando médicos defendieron esta frecuencia de coitos como garante de buena salud. Sin embargo, esta idea carece de base científica; el ideal impuesto solo ha servido para perpetuar estereotipos de género que dañan tanto a hombres como a mujeres.
Desconstruyendo Normas Anticuadas
A lo largo del siglo XX, la cultura pop y la prensa se hicieron eco de esta visión, validando la idea de que la frecuencia sexual era un termómetro de la solidez de la relación. Esto refuerza el llamado “deber conyugal,” donde la penetración vaginal se convierte en el único criterio de éxito.
Vivencias Personales que Desafían el Estigma
La autora cuenta cómo, tras la llegada de su primer hijo, comenzó a cuestionar esta norma. “Afirmo que hay muchos otros elementos que testimonian la intimidad conyugal”, dice. Muchas personas han revelado que no ven la frecuencia de la penetración como el único indicador de una relación sólida.
Banalidades del Día a Día y su Importancia
Cassandra*, una mujer trans de 35 años, opina que el número de relaciones sexuales semanales no debe ser cuantificado. “Todo depende de la situación y las ganas”, añade, enfatizando que no hay problema en tener “desiertos” sexuales.
Por su parte, Barnabé*, un hombre gay, cree que la fuerza de una relación radica en la conexión emocional más que en lo físico. Para él, momentos compartidos como una buena cena o un buen diálogo tras una película son igualmente significativos.
La Carga Emocional de las Expectativas Sexuales
Verduzier sugiere que liberarse del ideal de las dos a tres relaciones semanales podría aliviar la presión, no solo sobre las mujeres heterosexuales, sino también sobre muchos hombres que podrían sentirse aliviados de no tener que cumplir con esa expectativa.
Sin embargo, abogar por esta discusión sigue recayendo mayormente en las mujeres. “Sería ideal que los hombres se formulen preguntas sobre lo que desean”, sentencia Verduzier.
*Los nombres han sido cambiados.


