
Danse y **paro cardiac**o se entrelazan en el destino de Patrick, quien fue **salvado** in extremis gracias a la presencia de socorristas y un **desfibrilador**. Su experiencia se ha convertido en un combate por difundir los **gestos de socorro** y la importancia de los **equipos vitales**.
En enero de 2025, Patrick Nieto, un apasionado de la danza, se dirige al dancing “Le Bal” en Villeneuve-de-Rivière. “Era mi primera vez en este lugar después de muchos años sin bailar. Pasé una **noche maravillosa** y disfruté de varios bailes. Cada vez que quería descansar, alguien se acercaba a invitarme a bailar de nuevo”, explica Patrick, quien relata cómo había pasado horas disfrutando de ritmos como el **Rock**, **Salsa** y **Bachata**.
<p>Casi sin darse cuenta, la fiesta tomaba un giro inesperado. "Todo sucedió de repente: estaba bailando y sentí una ligera **fatiga**, y luego todo se volvió negro", dice Patrick, quien recuerda que se **desmayó** y cayó al suelo, golpeando su cabeza. Afortunadamente, en el público había médicos, enfermeros y bomberos, quienes no dudaron en acudir a ayudarle.</p>
<h2 class="txt-int">Un destino marcado por dos minutos de silencio</h2>
<p>Los bomberos presentes iniciaron rápidamente un **massaje cardíaco** para reanimar a Patrick. "Lo que me salvó esa noche fue la presencia de todos ellos y el **desfibrilador** que había en el local. Me dieron una descarga y en ese momento me sentí como si me levantara de nuevo", comenta con un toque de humor. Patrick recuerda que, mientras recuperaba la conciencia, hizo un comentario sobre pedirle el número a una enfermera, lo que provocó risas entre quienes le atendieron.</p>
<p>Los paramédicos que lo trasladaron al **CHU de Rangueil** se sorprendieron de su estado. "Me sentía bien, solo un poco cansado. Me hicieron una serie de exámenes y descubrieron que había sufrido una **fibrilación ventricular**. Lo más alarmante es que había pasado exámenes médicos meses antes, y los doctores no encontraron nada", expresa Patrick, quien más tarde necesitó una **operación** y pasó tres semanas en rehabilitación cardíaca.</p>
<p>Pasados seis meses, Patrick volvió a enfundarse en su **traje de baile**. "No voy a dejar de bailar. Este evento cambió mi vida, ahora disfruto cada instante", asegura. Desde entonces, ha abogado fervientemente en su comunidad para que se instalen desfibriladores en **espacios públicos**. "Es fundamental que estas técnicas de rescate sean enseñadas desde una edad temprana y que se continúe la instalación de desfibriladores en todos los lugares donde se congregue gente", reiteró con insistencia.</p>
<p>Patrick se mantiene en contacto con quienes lo ayudaron aquella noche, compartiendo actualizaciones y recuerdos. A pesar de la experiencia aterradora, su historia inspira un llamado a la acción sobre la **importancia** de la formación en **primeros auxilios** y el acceso a equipos vitales, que en un momento crítico pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte.</p>
<p>En resumen, la historia de Patrick Nieto es un recordatorio de la fragilidad de la vida y la necesidad imperiosa de estar preparados ante cualquier emergencia. Los **gestos de socorro** y la disponibilidad de herramientas como el **desfibrilador** no solo pueden salvar vidas, sino que también pueden brindar segundas oportunidades para disfrutar de momentos que a menudo se dan por sentados. La comunidad debe unirse para fomentar la educación en **primeros auxilios** y garantizar que todos estén equipados para actuar en caso de una emergencia, porque nunca sabemos cuándo podemos encontrarnos en la misma situación que Patrick.</p>


