
Sábado por la mañana en Erica. Gritando y riendo, un grupo de castores (niños de 5 a 7 años) corren hacia la fogata detrás de la iglesia. Se pasa el chocolate caliente. Todos pegan un malvavisco en un palo y lo cuelgan sobre el fuego crepitante. Este lugar, con casa club y una hectárea y media de bosque, es utilizado por Scouting Erica desde hace casi 80 años. Pero la pregunta es si podrá seguir así.
Porque la iglesia tiene previsto deshacerse del lugar, que además de algunos edificios consta de 1,5 hectáreas de bosque, explica el presidente de Scouting Erica, Harry Platzer. “La iglesia ha adaptado su política inmobiliaria y planea deshacerse de todo lo que no tenga una función eclesiástica. Por eso queremos ver si podemos apoderarnos del lugar nosotros mismos”. Porque un lugar como éste es único, añade Mark Vinke, miembro de la junta directiva. “No es frecuente encontrar algo así. No hay mucho bosque en la zona, como aquí. Es realmente un hermoso entorno de juego”.
Si Scouting Erica quiere apoderarse del sitio, tendrán que abrir sus billeteras. Según Vinke, para la compra se necesitan toneladas. “Lo que tenemos en nuestra alcancía es limitado”, afirma Vinke. Por ello, la asociación lanza una campaña de financiación colectiva. Vinke: “Realmente necesitamos gente que quiera apoyarnos. También estamos en conversaciones con el gobierno local, patrocinadores, fondos y nuestros miembros”.
Además de comprar el terreno, la junta directiva espera recaudar suficiente dinero para ampliar el edificio del club. “Actualmente contamos con 170 miembros de diferentes edades. Desde cinco años hasta la edad de jubilación, como yo”, se ríe Platzer. “Además, también hay lista de espera.
Ya es imposible, literal y figurativamente, reunir a todos los miembros bajo un mismo techo. “Por ejemplo, no todo el mundo puede entrar cuando hace mal tiempo”, añade Vinke. Por este motivo, la campaña de recaudación de fondos tiene un doble objetivo: que también se pueda cumplir el último deseo largamente anhelado.
Scouting Erica espera tener más claridad sobre la posible compra para finales de enero. “Ese es realmente nuestro primer plazo”, afirma Vinke. ¿Pero qué pasa si no se logra? “Preferiría no pensar en eso”, responde Vinke. “Podemos seguir existiendo, pero no sin una buena vivienda”. Vinke y Platzer esperan que mucha gente apoye al club. Vinke: “Esto es algo que debe transmitirse a la próxima generación”.


