
Directiva sobre el salario mínimo en la votación final de hoy, miércoles 14 de septiembre, en el Parlamento Europeo. El objetivo es definir un marco para lograr salarios “adecuados y justos” en la Unión, reduciendo la brecha salarial, respetando los diferentes enfoques nacionales. La directiva también pretende reforzar el papel de la negociación colectiva, que deberá alcanzar hasta el 80%, también con seguimiento de la UE, apoyando así con fuerza la acción de los representantes sindicales.
Por otro lado, no existe un salario mínimo real en la UE y menos una obligación de introducirlo en países donde aún no existe, como Italia. En cambio, se prevén criterios para garantizar salarios por encima del umbral de supervivencia, teniendo en cuenta el costo de vida y el poder adquisitivo. Y se esperan ajustes salariales al costo de vida al menos cada dos años, cuatro en los que los salarios ya están indexados a precios caros.
El salario mínimo en Europa
En 21 de los 27 países de la Unión, actualmente se prevén salarios mínimos nacionales de diferente cuantía. Según datos de Eurostat, oscila entre los 332€ en Bulgaria hasta un máximo de 2.257€ en Luxemburgo. El “salario mínimo” no supera la cuota de mil euros en 13 países (Este, Bálticos, Grecia, Portugal) y se mantiene entre mil y 1.500 en dos países (Eslovenia y España). A partir de la ratificación, los Estados miembros tendrán dos años para transponer la directiva con una ley nacional.
el compromiso
“Estamos abriendo un nuevo capítulo en la historia de la política social europea”, dijo el ponente Dennis Radtke (PPE) en el debate del PE. “Por primera vez en la legislación europea hemos conseguido incluir una protección de los convenios colectivos, el derecho a celebrar convenios colectivos y negociaciones”, protegiendo así también “los derechos de los sindicalistas”.
«El invierno será muy duro y muchas veces algunas personas tendrán que elegir entre calentarse y comer. No podemos permitir que eso suceda -dijo la ponente Agnes Jongerius (S&D)-. Queremos un salario digno que tenga en cuenta la inflación». El comisario de la UE en el trabajo, Nicolas Schmit, también habló de “un momento histórico para la Europa social”. “El aumento del costo de vida afecta a millones de hogares en Europa y, por lo tanto, los salarios mínimos adecuados son más importantes que nunca”. La directiva que se votará es “un compromiso bueno y equilibrado”, que conduce a “una mayor y mejor convergencia social entre los Estados miembros”. “Ningún Estado miembro puede ser obligado a introducir un salario mínimo legal -subrayó-, la directiva respetará plenamente la autonomía de los interlocutores sociales, las especificidades de los sistemas nacionales y las competencias nacionales”.



