
La contraofensiva ucraniana no sólo se desarrolla en un terreno que pronto volverá a quedar embarrado. Rusia también tiene que recibir golpes en el mar. Allí, las fuerzas especiales ucranianas llevaron a cabo hasta esta semana una incursión secreta en plataformas petroleras que habían estado bajo control ruso durante años. Lo que encontraron allí podría tener un impacto en el futuro de la guerra, en el tan discutido transporte de cereales y en el futuro de Crimea. “No parece ciertamente una coincidencia que un submarino y un barco de desembarco hayan sido destruidos en la península”, señalan los especialistas.
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