
En un segundo devastador, la vida de una familia ucraniana cambió para siempre. El 7 de noviembre de 2024, una bomba rusa se reunió con un edificio de apartamentos en Zaporizja. Sofía (27), su hijo Adam (17 meses) y su abuela Tatjana (68) fueron enterrados bajo los corredores y dejaron a sus seres queridos en duelo profundo. Lo que quedaba eran escombros y recuerdos desgarradores. Mientras que la hermana de Sofía, Anna, conmemora a sus seres queridos en Instagram, está segura de una cosa: no hay negociación con los terroristas.
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