
Ernesto María Ruffini deja su puesto como director deAgencia de ingresos. «El clima ha cambiado. No salgo al campo, pero reivindico el derecho a hablar”, explica en una entrevista con mensajero nocturno. «El miércoles me encontré con el Ministro Giorgetti para advertirle de la intención de dimitir del mandato y así permitir el traspaso sin contratiempos a quien sea llamado a sucederme».
Respecto a la posible entrada en el campo – añade – «ya lo había negado después de los primeros artículos de prensa. Lo repito. No estoy de acuerdo con la charla que confunde la política con un juego de mesa, las ideas con etiquetas y el sentido cívico con un ascenso al poder. No bajo ni subo a ningún lado.”
¿Cuál es entonces el motivo de la dimisión? «Porque – explica Ruffini – es la única manera de seguir siendo yo mismo. Soy un abogado que durante muchos años he escrito y participado en reuniones públicas sobre lo que nos une, como la Constitución y la igualdad. Sin embargo, he leído que hablar del bien común sería una cuestión de elección. Y que por tanto debo permanecer en silencio o dejar el cargo. Mi única brújula en estos años ha sido el respeto a las leyes y al mandato que me ha sido confiado, porque el sentido más profundo del Estado es éste: estar por encima de los partidos, servir al bien común. Lo que ha sucedido en los últimos días en torno a mi nombre describe un contexto cambiado en comparación con cuando asumí este cargo y también con respecto a cuando acepté quedarme. Saco las consecuencias.”
Las críticas al trabajo de la Agencia influyeron mucho en la elección. “Es verdad. De hecho – subraya Ruffini – nunca he visto a funcionarios públicos acusados de extorsión del dinero de la protección del Estado. O escuchar que la Agencia Tributaria mantiene a las familias como rehenes, como si fuera un secuestrador. He guardado silencio hasta ahora, por sentimiento de Estado. Pero hay que tener cuidado: si se demoniza la propia tributación, se golpea el corazón del Estado; especialmente porque el nivel de imposición lo decide el legislador, no la Agencia. Personalmente, siempre he pensado que los evasores de impuestos son los que perjudican a los ciudadanos honestos.”



