
Giancarlo Checchinato, en vista de la final para el Campeonato de Rugby italiano contra Viadana, organizó una reunión en la Iglesia de San Bortolo. “Una lámina especial. ¡Participa en esta refriega extendida!”
Folgorato de la devoción por la Madonna de San Juan de Losgos (México), Giancarlo Checchinato, una antigua gloriosa segunda línea de Rovigo y el equipo nacional, dice de sí mismo: “El rugby y la fe son mis pilones”. A los 79 años, en consecuencia prepara la final de Scudetto del 31 de mayo contra Viadana. Organizó una reunión de oración para el viernes (6 pm) en la Iglesia de San Bortolo, un vecindario popular, cuna del rugby ciudadano y el legendario “Maci” (en el sentido de Maciste) Battaglini, una carita que juega fútbol por la mañana, rugby por la tarde y subió al ring en la noche.
Oración propiciatoria
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Checchinato lanzó la apelación: “¡Una lámina especial. ¡Participa en esta refriega extendida!”. Firmado: “Un grupo de tamiz de rugby rovigo”. Don Andrea y Don Christian, párroos de San Bortolo, han firmado: “Dedicamos un rosario de Rossoblù a la Madonna”. ¿Es sorprendente imaginar al rugby omoni en la oración propiciatoria? Es disciplina ascética, de sufrimiento y servicio. Los irlandeses dicen: “Las primeras líneas irán directamente al cielo, porque ya han tenido el infierno en el suelo”. La remesa lateral (ascensor) enseña que nos acercamos al cielo solo con la ayuda de los demás. El pasaje es franciscano, siempre para aquellos que se han quedado atrás. El inventor del juego, William Webb Ellis, era sacerdote. Francia tiene un Notre Dame du Rugby. El galés Carwyn James, entrenador de Rovigo, explicó a Juan Pablo II: “¿Deporte duro y sin imaginación? Santidad, bien hecho, rugby es paradisíaco”. Rovigo reza y esperanzas. Viadana cuenta con el patrón, San Nicola da Tolentino, Augustiniano como el nuevo Papa.

