
En la entrada, salida y en el interior del monumento habrá personal dedicado a la recepción y seguridad. El servicio está encomendado a Zètema Progetto Cultura.
Los visitantes podrán circular libremente por los espacios del vaso de la fuente, pero no podrán sentarse en el borde de la piscina, comer, beber ni fumar.
Las intervenciones fueron necesarias debido a los fenómenos de degradación que afectaron al monumento, ubicado en una zona de alto tránsito peatonal y sometido a condiciones microclimáticas particulares que favorecieron la formación de pátinas biológicas, vegetación de maleza y depósitos de piedra caliza en las partes más expuestas al contacto con el agua. .
La intervención, que duró aproximadamente tres meses y costó 327.000 euros, implicó una limpieza en profundidad de las superficies de piedra de la parte inferior del monumento, en particular del acantilado y de la zona entre el borde de la piscina y las escaleras de acceso. Se repararon los rejuntados de las juntas en diversas zonas de la fuente para preservar su integridad estructural y estética y se impermeabilizó el estanque.
Para optimizar la circulación del agua, Acea realizó un mantenimiento extraordinario de todo el sistema de recirculación, bombas, equipos electromecánicos, sustituyendo también los elementos operativos presentes.


