
“Debe haber sido una lucha a muerte horrible”. Cuando el abogado Thomas Vandemeulebroucke cuenta la historia de Robin Neirynck (25), a todo el mundo le da escalofríos. Robin tenía una discapacidad grave y permaneció en una institución asistencial en Courtrai. Allí murió en el baño. Solo. Los padres de Robin presentan una denuncia contra la institución sanitaria por asesinato accidental. ¿Cómo pudo salir tan mal?
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