
Une jeune étudiante de l’Université Toulouse Capitole a étudié à la loupe l’habitat partagé de La Téoule ces derniers mois, mesurant ainsi l’impact que cela peut avoir sur les résidents comme la ville.
À **La Téoule**, on y trouve des logements, un **habitat partagé** et accompagné pour des **personnes en situation de handicap**, y además un **tercer lugar** abierto a todos. En este espacio renovado, la convivencia es una realidad desde hace casi dos años. Este ambicioso proyecto ha sido ideado y desarrollado por la sociedad civil desde 2014.
En el día a día, los nueve inquilinos con necesidades especiales reciben apoyo por parte de **Amfpad** (Aide aux mères, aux familles et aux personnes à domicile), y los socios de **Scic** se aseguran del correcto funcionamiento del entorno.
Lilly Abbamonte, una estudiante de **máster en ingeniería de la transición de los territorios** en la Universidad Toulouse Capitole, ha vivido de cerca esta experiencia durante los últimos meses. Como parte de su laboratorio de investigación, bajo la supervisión de la profesora de sociología **Marina Casula**, Lilly se ha enfocado en el impacto real que estas estructuras pueden tener en la comunidad.
“Nacido de una situación catastrófica”
“Queríamos cuestionar el proyecto,” confiesa **Marion Hnatyszyn**, directora de **Scic**. “Observábamos avances en nuestros inquilinos, pero carecíamos de evidencia científica que lo validara.”
Lilly Abbamonte destaca que **La Téoule** se presenta como un **habitat ordinario**, describiéndolo como “una especie de vivienda compartida”. Aquí, los inquilinos tienen la libertad de gestionar sus días como decidan.
“Este proyecto nació de la situación catastrófica que enfrentaba mi hija en las instituciones médico-sociales,” dice **Bruno d’Ausbourg**. “Esta estructura permite que mi hijo se desarrolle y progrese”, añadió **Philippe Lasman**.
Las observaciones de Lilly confirman sus afirmaciones. “La única diferencia aquí es que están respaldados,” testificó un acompañante durante la investigación.
“Cambia la perspectiva sobre la discapacidad”
La profesora **Maria Casula** aclara: “Estos hábitats son relativamente nuevos. No tenemos el tiempo necesario para establecer un estudio de impacto global.” Esto se debe a que en el inicio del proyecto, no existía una normativa que regulara este tipo de espacios.
A pesar de esto, la estudiante encontró beneficios mutuos a nivel local: para los residentes, los inquilinos, las familias, y también para el resto de la ciudad.
**Laurent Mialhe**, responsable de desarrollo deportivo de la ciudad, trabaja regularmente con **La Téoule** a través del nuevo **comité de handisport**. Este partnership resulta beneficioso para las organizaciones deportivas, ya que forma a los educadores. “Podemos iniciar con un discurso respetuoso y fallar”, admite el responsable. “Cambia la perspectiva sobre la discapacidad, enriquece a las personas y profesionaliza a los voluntarios.”
Un punto que **Philippe Lasman** apoyó: “Antes, ocultábamos la discapacidad. Aquí, mostramos de qué se trata. Aún hay mucha ignorancia, y **La Téoule** lucha contra ello.”
Sin pretensiones de ser activistas, los actores de **La Téoule** buscan revertir los paradigmas y animar a la población a acercarse. El **tercer lugar**, que ya está en funcionamiento, podría expandirse. Las ideas no faltan: un café asociativo, oferta de pan, trabajo con animales… La motivación está presente, y el trabajo de **Lilly Abbamonte** ha fortalecido este deseo de avanzar. De hecho, el **consejo departamental** recientemente otorgó 10,000 € para el desarrollo de este espacio comunitario.
Este tipo de iniciativas no solo mejoran la calidad de vida de los inquilinos, sino que también promueven un cambio cultural en la percepción de la discapacidad en la sociedad. Al enfocarse en la **convivencia** y la **inclusión**, se crea un entorno de **respeto** y **empatía** entre todos los participantes. La innovación que surge de estos proyectos puede servir como modelo para futuras iniciativas similares en otras ciudades.
La experiencia vivida en La Téoule es un claro ejemplo del poder de la comunidad y la importancia de crear espacios inclusivos. A medida que se desarrollan estos proyectos, también lo hace la conciencia social, llevando a un cambio significativo en la percepción de la discapacidad en la sociedad actual.



