
Les gestes de primeros auxilios tienen un nuevo espacio educativo en la escuela Saint-Gabriel de Cahors. Esta innovadora iniciativa permite a los estudiantes, desde la educación infantil hasta los de CM2, entender cómo actuar ante una emergencia. La frase “Il n’y a pas d’âge pour sauver des vies” (No hay edad para salvar vidas) resuena en las aulas, mostrando la importancia de la enseñanza de estos procedimientos desde una edad temprana.
Una jornada llena de aprendizaje
El director de la escuela, Benoît Robert, organiza este evento junto a un equipo de profesionales: dos bomberos, dos enfermeras y un médico. El objetivo es claro: enseñar a los 200 estudiantes las bases de los primeros auxilios. La iniciadora de esta actividad, Ann Sophie Brunsdon, también madre de un alumno, destaca la importancia de memorizar números de emergencia, como el 112. “Conocer estos números ya representa un paso para salvar vidas”, explica.
Simulaciones de emergencias
Durante la jornada, los estudiantes de CM2 se dividieron en grupos. Michel, uno de los bomberos voluntarios, inició la sesión preguntando a los niños cuál es el número de emergencia. Con manos levantadas, gritaron: “¡112!”. Sin embargo, conocer el número es solo el primer paso. El bombero enseña a los alumnos cómo se debe presentar la situación: “Hay que decir dónde están y qué ha sucedido”. Los niños pronto se dieron cuenta de que algunos no conocen su propia dirección, lo que provocó risas y complicidad entre ellos.

El rol del médico en las simulaciones
Más tarde, en otro salón, el médico y padre de un alumno, Jérôme Laurent, finge haber sufrido un desmayo. La bombera Estelle guía a los niños sobre cómo evaluar si el paciente respira. Afortunadamente, confirman que sí lo hace. ¿Qué hacer después? Estelle enseña qué es la posición lateral de seguridad y permite a los niños practicarla.
Aprendiendo maniobras vitales
La siguiente lección es sobre el masaje cardíaco. Los niños se turnan para intentar reanimar a Joël, un maniquí utilizado para esta actividad. La enfermera explica cómo debe posicionarse correctamente las manos y enfatiza: “No deben parar hasta que los bomberos lleguen. Si se cansan, alguien más debe tomar su lugar”. Surge una conversación acerca de la ubicación del corazón, generando risas por algunos errores, pero también aclaraciones cruciales.
Finalmente, se enseñan los procedimiento en caso de asfixia. Usando un ejemplo cotidiano, describen cómo actuar si alguien se atraganta mientras come. Un niño acertadamente señala: “Mientras tosa, está tratando de expulsar el bocado. ¡Es cuando debe actuar!”.

Cerrando la jornada de aprendizaje
Como colofón, los niños de la gran sección también tienen su turno. Aprenden a reconocer el número de emergencia, incluso cantándolo a modo de canción. La jornada culmina con la promesa de continuar la enseñanza de primeros auxilios. Ann Sophie afirma: “Vamos a enseñarles algunas cosas para ser rescatistas”.
Estas iniciativas no solo educan sino que también empoderan a los niños, ofreciendo herramientas valiosas que pueden marcar la diferencia en situaciones críticas. Sin duda, educar sobre los primeros auxilios es una de las acciones más significativas que se pueden llevar a cabo en el ámbito escolar.



