
La posibilidad de que el portugués abandone el Milán a final de temporada es cada vez más concreta: el tiempo pasa y las variables aumentan
Sin noticias, ¿buenas noticias? Esperemos. El silencio en torno a la renovación de Rafael Leao es más bien una especie de rendición a la evidencia de los hechos. El mes de febrero también transcurrió sin que las partes se reunieran realmente. Y la sensación es que marzo también se deslizará con un punto muerto sustancial. Y ahora la estación del mercado de verano está en la siguiente esquina, con la posibilidad cada vez más concreta de que el portugués se mueva a final de temporada.
