
Los ingresos de ciudadanía vuelven a cambiar en la última versión de la maniobra difundida por la Comisión de Presupuesto. Con una serie de modificaciones se establece en primer lugar que se reconocerá el cheque a quienes puedan trabajar en 2023 durante 7 meses (y no 8 como se establecía originalmente en la ley dictada por el Consejo de Ministros). Una jugada que le permite ahorrar más de 200 millones más de lo previsto, elevando la dotación de rentas a casi mil millones de euros.
Una maxicobertura que, para ayudar a los más pobres, corresponde a una microasignación de 1,5 millones en 2023 y 2 millones en 2024 destinada a experimentar la nueva “renta alimentaria” que quiere el Partido Demócrata para repartir paquetes de productos no vendidos y así reducir los residuos.
Omita la oferta “justa”
La contracción de los ingresos también afecta a las ofertas de trabajo. Con la aprobación de una enmienda firmada por Maurizio Lupi (Nosotros Moderamos), desaparece la referencia normativa a la llamada oferta “justa”. En la práctica, la primera oferta que, de ser rechazada, le haga perder el derecho a la beca, ya no tendrá que considerar la experiencia y las habilidades adquiridas y ni siquiera la distancia del lugar de trabajo y los tiempos de traslado. Hasta ahora, para ser consideradas adecuadas, las ofertas debían referirse a trabajos dentro de los 80 kilómetros de la casa del beneficiario, a los que se puede llegar en 100 minutos en transporte público.
Subsidio para jóvenes vinculado a la escolaridad obligatoria
A instancias del ministro de Educación, Giuseppe Valditara, se prevé que para los jóvenes el uso de la renta básica (o cualquier medida asistencial que la sustituya a partir de 2024) esté vinculado a la educación. Para los beneficiarios de 18 a 29 años que no hayan completado la escolaridad obligatoria, la posibilidad de utilizar los ingresos estará condicionada a la inscripción y asistencia a cursos de formación o en todo caso funcionales al cumplimiento de la escolaridad obligatoria.
La parte del alquiler de los ingresos va directamente al propietario.
Las últimas noticias se refieren a quienes, en cambio, utilizan los ingresos para pagar el alquiler. La parte del beneficio de vivienda se pagará directamente al arrendador de la propiedad. En particular, el beneficiario del subsidio deberá comunicar los datos del arrendador a la institución que distribuye la renta del ciudadano (INPS), según los procedimientos que se definirán con decreto del Ministro de Trabajo, previa consulta al Garante de Privacidad. La tarifa ya no estará disponible para el beneficiario, sino que se pagará directamente al propietario de la propiedad. Una norma con la que, según Confedilizia, por fin se “hace justicia”.



