
THIBAUD MORITZ / AFP
D’un but de gardien à l’implosion, comment la saison de l’Olympique de Marseille a vrillé en 19 jours.
El comienzo de la caída
Todo comenzó a las 23 horas del 28 de enero, un día que marcaría un antes y un después para el Olympique de Marsella. La sorprendente eliminación del equipo en la Liga de Campeones fue un duro golpe que, a lo largo de 19 días, provocaría la pérdida de su entrenador, su director deportivo y su posición en el podium de la Ligue 1.
Un golpe inesperado
Con un 96% de probabilidades de avanzar a los siguientes barrages de la Liga de Campeones, el OM se enfrentaba al Club Brujas. Sin embargo, la realidad se tornó adversa tras una abultada derrota de 0-3. El destino se selló cuando el Benfica anotó el gol del guardameta ucraniano Anatolii Troubine en el minuto 90+7, dejando al Marsella fuera de la competición europea.
La fragilidad institucional
La eliminación sumió al club en una crisis profunda. A pesar de contar con un presupuesto amplio y un inicio de campeonato prometedor, la reacción fue desfavorable. El director deportivo Mehdi Benatia expresó que esta situación debería ser un ‘electroshock’ para los jugadores, instándolos a reinventarse ante la inminente interrupción de la mala racha.
Decepción en el campo
Desde la eliminación, el Marsella ha concedido empates agónicos en dos ocasiones, además de experimentar una humillante derrota de 5-0 ante el Paris Saint-Germain en el ‘Classique’. Este desempeño ha causado preocupación entre los aficionados, quienes han presenciado un equipo que, tras estar en la tercera posición, se desplomó en la tabla.
La respuesta de los hinchas
El descontento de los aficionados ha sido palpable. El 15 de febrero, Benatia anunció su salida en un comunicado que reflejaba el creciente malestar respecto a la gestión del club. Las banderas vacías en la grada durante el partido contra el Strasbourg representaron un grito de auxilio, exigiendo cambios significativos en la administración del equipo.
Demandas de cambio
Los ultras del OM dejaron claro su descontento con la gestión de Pablo Longoria y Frank McCourt, exigiendo su renuncia. La situación se tornó tensa, y después del partido contra el Strasbourg, algunos aficionados intentaron forzar la entrada a la tribuna presidencial. La presión sobre los dirigentes se incrementa, así como la urgencia de tomar decisiones que salvaguarden el futuro del club.
Perspectivas futuras
A medida que el Marsella lucha por recuperar su prestigio, la búsqueda de un nuevo entrenador se torna esencial. Con la temporada en peligro y la competencia cercana, la presión de reaccionar y evitar una caída aún mayor es imperativa. Sin un cambio inmediato, el club podría enfrentar un colapso aún más pronunciado.



