
La fiscalía de Génova ha investigado a dos policías penitenciarios por la muerte de Amir Dhouiou, el preso de 21 años de origen tunecino que se suicidó el 4 de diciembre en la prisión de Marassi. La fiscal Gabriella Dotto abrió inmediatamente un expediente y ordenó a los investigadores que adquirieran imágenes de videovigilancia para comprender exactamente lo que había sucedido. El joven, acusado de robo y resistencia, se había ahorcado en el baño de su celda. Otro episodio noticioso más que llama la atención sobre la emergencia carcelaria. Sólo este año en Marassi, según la policía penitenciaria de Uilpa, se han registrado cuatro suicidios. A nivel nacional nos enfrentamos a un hacinamiento de 14.000 presos, frente a 18.000 agentes menos.



