El **ex-presidente** de la **República Democrática del Congo** (RDC), **Joseph Kabila**, ha sido condenado a muerte en un proceso por contumacia por **traición** y **crímenes de guerra**. Esta sentencia se produjo tras un juicio realizado por la justicia militar del país, del cual Kabila no formó parte ni estaba representado. La condena se emite en el contexto de que el exmandatario no reside en la RDC desde hace más de dos años.
La reciente **reaparición** de Kabila en el país había generado preocupación en **Kinshasa**. Según analistas, esta condena busca eliminar la **posibilidad** de que el exmandatario pueda **unir la oposición** dentro del país, a pesar de que no se ha dado información sobre su ubicación actual.
A sus **54 años**, Joseph Kabila fue declarado culpable de complicitud con el grupo armado **antigubernamental M23**. Este grupo ha estado llevando a cabo ofensivas en el Este del país, lo que ha puesto en entredicho la estabilidad del régimen de Kinshasa.
Una aparición en Goma, fief del M23
Entre enero y febrero, el M23, respaldado por **Rwanda**, realizó ofensivas significativas en el este de la RDC, logrando capturar **territorios extensos** a lo largo de la frontera. Esta situación ha llevado a un debilitamiento del ejército congoleño.
Después de los reveses militares que afectaron al gobierno, Joseph Kabila realizó una sorprendente aparición en **Goma**, que se ha convertido en un bastión del M23. En años recientes, el ex presidente había mantenido un perfil bajo, con escasas apariciones públicas, incluyendo algunas en **Sudáfrica** y **Namibia**.
En mayo, Kabila pronunció una rara **declaración** en línea en la que afirmaba que “la dictadura debía terminar” en la RDC y se ofrecía a “jugar su papel” en la oposición a **Félix Tshisekedi**, el actual presidente.
A finales de mayo, el gobierno levantó la **inmunidad parlamentaria** de Kabila, permitiendo que se iniciara un proceso por traición en julio.
Kinshasa busca “debilitar a un adversario”
A pesar de su condena, una **arresto** de Kabila parece poco probable en este momento. Desde 2003, se ha implementado un **moratorio** sobre la pena de muerte, aunque este fue levantado en 2024. Sin embargo, no se ha llevado a cabo ninguna ejecución desde entonces.
Kabila tiene la opción de apelar el veredicto de la **Alta Corte Militar** ante la **Corte de Casación**, aunque esta apelación solo podría tratar irregularidades en el proceso, no el contenido de la condena en sí.
A través de esta sentencia, Kinshasa espera enviar “un mensaje fuerte” a los rebeldes sobre su firmeza, así como “debilitar a un adversario” que ha intentado “unir la oposición”, como explica **Ithiel Batumike**, investigador en el Instituto Congoleño Ebuteli.
El este de la RDC, que es rico en **recursos naturales**, ha estado afligido por conflictos durante los últimos 30 años. La presencia de **diversos grupos armados** y milicias alimenta un clima de **inseguridad** casi permanente. El M23, que busca derrocar al presidente Tshisekedi, ha vuelto a tener protagonismo en la región desde finales de 2021.
Joseph Kabila: 18 años en el poder
En junio, se firmó un **acuerdo de paz** entre los gobiernos de la RDC y Rwanda en Washington. Además, en **Qatar**, se firmó una declaración de principio con el M23 para un “alto el fuego permanente”, pero las **violencias** en el terreno persisten.
Las ONG han denunciado violaciones graves de derechos humanos, como **ejecuciones sumarias**, **violaciones** y **enfrentamientos**. Un informe de la **ONU** publicado a principios de septiembre catalogó actos de todas las partes en este conflicto, los cuales podrían ser **crímenes de guerra** y **crímenes de lesa humanidad**.
Hijo de **Laurent-Désiré Kabila**, un destacado rebelde que derrocó al dictador Mobutu Sese Seko, Joseph Kabila ascendió al poder en 2001 tras el asesinato de su padre. Luego de dos mandatos, dejó el cargo en 2019, cediendo el poder a Félix Tshisekedi.
