
“Un ritmo cardíaco un poco alto. Nada serio. Las cosas están mejor ahora”. Neil Marrit compareció sano y salvo a las nueve en punto, y con su eterno traje gris de prisión, ante el tribunal de lo penal de Gante. El viernes por la noche tuvo un ataque de histeria cuando tuvo que explicar cómo mató a su hijo Luke. Su ritmo cardíaco aumentó y las enfermeras llamaron y decidieron que era aconsejable trasladarlo al hospital para un examen de rutina. El hilo se retomó esta mañana.
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