**Alfred Hitchcock** la describía cada día como un deleite. La **Reina de Escocia**, **María Estuardo**, la comenzó a conocer como un « **rayo de sol en tarro** ». Esta famosa **confitura de grosellas**, que se elabora meticulosamente en **Bar-le-Duc**, ha mantenido su prestigio y sabor a lo largo de los siglos. Se ha registrado su producción desde el **siglo XIV** y es conocida popularmente como el « **caviar de Bar-le-Duc** », en honor a la pequeña ciudad de la **Meuse** donde se originó.
Al timón de la empresa « **À la Lorraine** », **Anne Dutriez** ha continuado la tradición familiar durante los últimos 25 años. Con una sonrisa acogedora, ella recibe las alabanzas a esta pequeña pero selectiva producción. A pesar de sus muchas décadas de historia, **Anne** busca constantemente complementar su equipo con manos expertas para el proceso de elaboración.
Lo que distingue a esta **confitura de grosellas** es su peculiaridad: es la única en el mundo en la que se extraen manualmente todos los **pétalos**. Este cuidadoso procedimiento se realiza utilizando una **pluma de oca**, que permite retirar los **pétalos** uno a uno sin dañar la pulpa del fruto, evitando así que se oxide. « Esto garantiza una confitura de calidad excepcional », expone **Anne**, enfatizando la importancia de esta técnica ancestrales.
Precio Exclusivo de la Confitura de Grosellas
El siguiente paso en el proceso, que se lleva a cabo en los talleres discretos de **Bar-le-Duc**, sigue siendo un « **secreto de fabricación** ». Sin embargo, la complejidad y el rigor involucrados en el procedimiento de **extracción** hacen que **Anne** enfrente dificultades para encontrar suficiente mano de obra que pueda realizar la labor, que incluye comenzar cortando cada **tallo** a 2 mm.
« En su momento, Bar-le-Duc contaba con 400 **epépineurs** a principios del siglo, y todavía había alrededor de 50 en la década de 1980 », dice **Anne Dutriez**, explicando la drástica reducción en el número de trabajadores especializados. Aunque tiene un equipo dedicado, busca expandirlo para alcanzar unas 20 personas en contratos **temporales**.
Con su delicado sabor y fragancia, la confitura que se autodenomina « **la más cara del mundo** » se vende a precios que varían entre 24 euros (para la roja) y 26 euros (para la blanca) por un tarro de 100 g. La producción anual es de entre 4,000 y 6,000 tarros, muchos de los cuales tienen como destino el mercado estadounidense. Un dato curioso es que un arqueólogo descubrió un tarro en **Texas** con una fecha que data entre 1880 y 1915, lo que demuestra su larga trayectoria y popularidad.
Un Patrimonio Gastronómico en Peligro
El proceso de producción de esta confitura es un verdadero arte que se está perdiendo con el tiempo. La falta de jóvenes interesados en una **tradición** tan meticulosa ha hecho que la **industria** enfrenté desafíos significativos. La conexión entre la **gastronomía** y la cultura es algo que se debería preservar y promover. La confitura de **Bar-le-Duc** no es solo un producto; es un legado que ha persistido a lo largo de los años, y su continuación depende de la voluntad de las nuevas generaciones.
Delicioso y Exclusivo: Una Verdad Irresistible
Mientras disfrutar de un tarro de **confitura de grosellas** pueda parecer un lujo, la calidad y el trabajo que lleva detrás justifican su precio elevado. No es solo un producto exquisito; es una experiencia sensorial única que transporta al degustador a la rica historia de su origen. Así que, si alguna vez tienen la oportunidad, no duden en probar esta joya de la gastronomía.

