
Un paracaidista ucraniano ha testificado sobre el momento en que encontró a uno de los dos prisioneros de guerra norcoreanos en la región rusa de Kursk. “Él yacía allí, herido en la cabeza y el brazo. Llevaba consigo una granada, un cuchillo y… una salchicha”, dice el soldado. También afirma que el norcoreano pidió ver una “película romántica” durante su cautiverio.
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