La **inmigración**, el **racismo** y el **patriotismo** son términos que han dominado el debate público en el Reino Unido en las últimas semanas. Un clivaje social en torno a la cuestión migratoria ha alcanzado su punto álgido el pasado **sábado 13 de septiembre**. En las calles de **Londres**, se organizaron dos manifestaciones simultáneas: por un lado, el evento “por la **libertad de expresión**” liderado por **Tommy Robinson**, una figura destacada de la extrema derecha en Inglaterra. Por otro, una marcha convocada por el colectivo antiracista “**Stand Up To Racism UK**”.
“**Marched for your country, marched for freedom, marched for your children and marched for Charlie Kirk**, ” llamó Robinson el pasado jueves a través de su cuenta en el **X** (anteriormente Twitter), haciendo referencia al influyente conservador estadounidense asesinado semanas antes.
Conocido por sus posturas **anti-inmigración** y **anti-islam**, Robinson ha logrado establecerse como el líder de la extrema derecha británica en el ámbito mediático. Con una base de seguidores considerable, ha jugado un papel importante en promover manifestaciones organizadas frente a hoteles que albergan a **solicitantes de asilo** en el Reino Unido durante el verano.
Las manifestaciones y sus mensajes
Este sábado, el evento convocado por Robinson, proclamado como “el más grande jamás dedicado a la libertad de expresión”, reunió a aproximadamente **110,000 personas** según estimaciones policiales. Las calles del centro de Londres estaban atestadas de manifestantes y sus **banderas inglesas**, que se han convertido en un símbolo visible del apoyo a la extrema derecha en la ciudad.
Aunque en manifestaciones anteriores los seguidores de Robinson habían logrado concentrar miles de personas, esta vez marcó un hito sin precedentes en Londres en torno a una temática **anti-inmigración**. La diversidad de sus reivindicaciones fue evidente, pero la preocupación por la inmigración ilegal estuvo al frente de la mayoría de los asistentes, como lo destacó **Ritchie**, un joven de 28 años. “**No soy racista, simplemente constato la evolución demográfica**”, aseguró, describiendo las llegadas de migrantes como una “**invasión**” al Reino Unido.
La respuesta de la contra-manifestación
Al mismo tiempo, la contra-manifestación atrajo a unas **5,000 personas**, quienes marcharon pacíficamente desde **Russell Square** hasta **Whitehall**, centro del poder político del país. Al frente de este grupo, un contingente de **activistas feministas** sostenía una pancarta que decía “**Las mujeres contra la extrema derecha**”, acompañadas por figuras prominentes del partido laborista británico, como **Zarah Sultana** y **Diane Abbott**.
“**La extrema derecha representa una amenaza para toda la sociedad**”, pronunció Abbott al micrófono. “Sus primeros objetivos son los solicitantes de asilo y los musulmanes, lo que se expande a todos los migrantes, a las personas de raza negra y, finalmente, a los sindicalistas, las minorías religiosas y los activistas antiracistas”, añadió, según reportó **The Guardian**.
Organizadas en áreas vecinas, las dos manifestaciones hicieron que la **policía de Londres** temiera desórdenes, llevando a la movilización de **1,000 agentes** para asegurar que ambos eventos se desarrollaran pacíficamente. Tras un inicio calmado, las tensiones crecieron a medida que los grupos opuestos se acercaron, resultando en enfrentamientos menores y en lanzamientos de objetos hacia los agentes desde la manifestación de Robinson.
Los incidentes llevaron a las autoridades a intervenir para evitar que la situación se desbordara del control. Esta jornada refleja no solo la polarización del tejido social británico, sino también la creciente preocupación en torno al **futuro del discurso público** y la convivencia en un contexto de creciente xenofobia y rechazo hacia las diferencias. Madrid acoge diversos debates y reflexiones sobre cómo el Reino Unido enfrenta estos retos sociales.

