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En la localidad de Martel, se está gestando una **revolución** en la atención a los niños con **trastornos del espectro autista (TEA)**. A partir de este nuevo curso escolar, el **Ceresa** (Centro Regional de Educación y Servicios para el Autismo) abrirá las puertas de un servicio de **intervención temprana** dedicado específicamente a **cinco niños** de entre **0 y 5 años** con sospechas de TEA. Este servicio, que tiene como objetivo intervenir en la fase más crucial del desarrollo, promete ser un **punto de inflexión** en el apoyo a estos pequeños.
La importancia de la intervención temprana
Investigaciones y expertos en el campo de la psicología infantil enfatizan que **cuanto antes se intervenga**, mejores serán los resultados. La psicóloga **Mathilde Cordier** afirma que a los **14 meses**, un niño típico ha adquirido las **bases de la comunicación**. Sin embargo, los niños con TEA requieren un enfoque diferente: “Es fundamental enseñarles de manera **explícita** lo que no aprenden de forma **natural**”, indica Cordier. Este tipo de intervención anticipada busca aprovechar al máximo la **plasticidad cerebral**, condición óptima para el aprendizaje.
El nacimiento de un proyecto único
Este novedoso servicio es el resultado de un esfuerzo **colectivo** y comprometido. La iniciativa fue liderada inicialmente por la asociación **Autismo Cri 46**, creada por padres que enfrentan desafíos similares. Hoy, muchos de sus miembros son administradores del **Ceresa**, lo que aporta una **perspectiva valiosa** al servicio. “Nuestra junta está compuesta en su mayoría por padres; esto es raro y a la vez una gran fortaleza”, menciona **Claire Roussilhe**, líder del Ceresa en el Lot.
Atención individualizada basada en el juego
El nuevo servicio áplica el modelo **ESDM (Early Start Denver Model)**, recomendado por la **Alta Autoridad de Salud** de Francia. La intervención se desarrolla a través del juego y las **interacciones sociales**, proporcionando un espacio seguro para que los niños aprendan. Cada pequeño recibirá **14 horas** de atención semanal, tanto en el Ceresa como en entornos comunitarios (guarderías y escuelas). Los objetivos son accesibles y adaptados a cada niño: desde **contacto visual** hasta la **imitación** de gestos.
“Utilizamos juguetes simples, como un balón. Si el niño no nos mira o no se interesa, no continuamos. De esta forma, empieza a comprender que **relacionarse** con otros puede ser divertido”, explica **Juliette Lepla**, educadora especializada. Los padres son parte fundamental del proceso; reciben **formación** para llevar a cabo actividades que refuercen el aprendizaje en casa y en su entorno diario.
El rol de la detección temprana
La **detección temprana** de los síntomas del TEA es crucial para el éxito del programa. Muchas veces, el diagnóstico llega demasiado tarde, y el Ceresa está comprometido a realizar un trabajo de **sensibilización** en colaboración con otros actores, como guarderías, médicos y educadores. “Queremos que se reconozcan las señales de alerta sin demora”, agrega **Roussilhe**, quien espera que futuras políticas, como el **carnet de salud**, faciliten estas detecciones.
Las familias y sus expectativas
La necesidad es palpable entre las familias. Muchos ya han iniciado procesos diagnósticos, mientras que otros dudan. “Aceptar que su hijo no se desarrolla como los demás puede ser difícil. Estamos aquí también para ofrecerles **apoyo**”, aclara Lepla. El nuevo servicio está diseñado para acoger a niños que residan dentro de un **radio de 30 km** de Martel, garantizando un ambiente accesible y adaptado a las necesidades infantiles.
Un nuevo capítulo para el Ceresa en el Lot
Este innovador servicio es solo una parte de un proyecto más ambicioso. Después de 14 años operando en **estructuras temporales**, el Ceresa cuenta ahora con un **nuevo edificio** en Martel, concebido en colaboración con familias y profesionales para atender de manera efectiva a los niños con TEA y sus necesidades específicas. “El **SESSAD de intervención temprana** podría convertirse en un referente en un contexto donde la demanda sigue en aumento”, concluye la dirección del Ceresa.
La apertura de este servicio en Martel no solo representa un avance en la atención a los niños con TEA, sino también un compromiso social hacia una mayor **conciencia** y **educación** en torno a estos trastornos. La colaboración entre familias y profesionales crea un entorno propicio para el desarrollo, ofreciéndoles a los niños las mejores oportunidades para un futuro brillante. Al final, la dedicación y la sensibilización son las claves que permitirán generar cambios significativos en la vida de estos pequeños y sus familias.




