
Originario de Guinea-Bissau, de niño jugaba al fútbol entre hoyos y barro. Tras aterrizar en Portugal, sigue adelante en Lisboa. “Recuerda su nombre”, dice Leao. Y Amorim asegura: “Se convertirá en un gran campeón”
Geovany Quenda se presentó en su primer entrenamiento con el Damaiense, un pequeño club portugués de la ciudad de Amadora, vestido con shorts vaqueros. No tenía uniforme, acababa de mudarse a Europa desde Guinea-Bissau junto con su padre Tcherno. Pasaba las tardes en el campo del polideportivo jugando con los demás niños del barrio: “Me bastaba verlo controlar el balón con el pie izquierdo para entender que había mucho potencial”. Ana Correia fue la primera en creer en el talento del niño: “Yo estaba entrenando a los pequeños del club, Geovany tenía 9 años. No estaba entre nuestros socios, le pregunté al presidente si podía integrarlo al equipo. En el Al final todo salió bien.”

