
Una Lucha en la Oscuridad: La Historia de Pauline Senac
Pauline Senac, una joven de 27 años de Toulouse, se enfrenta a una dura batalla contra el síndrome de Ehlers-Danlos (SED), una enfermedad rara que ha transformado su vida en un interminable ciclo de dolor y soledad. Alitée en su habitación, sumida en la oscuridad y el silencio, ha decidido compartir su historia y pedir solidaridad para financiar una operación que podría devolverle la esperanza.
Un Diagnóstico Tardío
El síndrome de Ehlers-Danlos, conocido también como la “enfermedad del chicle”, afecta el tejido conectivo del cuerpo. En el caso de Pauline, los síntomas que comenzaron en la infancia se agravaron con la pubertad, volviéndose patológicos. “A los 22 años, ya no podía conducir, subir escaleras o incluso caminar”, relata. Después de años de sufrimiento y errantes diagnósticos, finalmente se le diagnosticó el SED en 2023, un legado de su madre que tampoco recibió un tratamiento adecuado durante su vida.
Viviendo en Estrés Constante
Su historia es un reflejo de la lucha diaria contra síntomas debilitantes: fatiga extrema, vértigos y problemas de deglución. “Para manejar mi hiperelasticidad, pasé tres meses en un centro de rehabilitación, pero mi estado continuó empeorando”, dice Pauline. La manipulación excesiva de sus cervicales provocó una compresión del tronco cerebral, impidiendo la circulación de líquido cefalorraquídeo y causando diversos síntomas neurológicos. Ahora, se ve obligada a alimentarse únicamente de líquidos, un testimonio del impacto devastador de su condición.
El Camino Hacia la Recuperación
Frustrada por la falta de soluciones en Francia, Pauline emprendió una búsqueda desesperada de ayuda. Halló al Dr. en neurocirugía en Barcelona, especializado en el tratamiento del SED que propone una operación para fusionar sus cervicales. “Es arriesgado, pero quedarme en la cama es aún más arriesgado. No es una vida”, declara.
Un Llamado a la Solidaridad
Con la operación valorada en 50,000€, Pauline ha decidido abrir una cagnotte en GoFundMe. “No busco compasión, solo la oportunidad de volver a vivir plenamente”, expresa, con la esperanza de que su historia mueva a otras personas. “Tenía tantos sueños: la danza y la música eran parte de mi vida, llena de energía”, añade, con un brillo de esperanza en sus ojos.
Caminando Hacia la Esperanza
La historia de Pauline es un recordatorio de que detrás de cada enfermedad rara hay una vida llena de sueños y aspiraciones. Su llamada a la solidaridad no solo busca apoyo financiero, sino que también quiere crear conciencia sobre el síndrome de Ehlers-Danlos. “Juntos, podemos hacer la diferencia”, concluye.




