
De los editores de BZ
Es EL tema candente de conversación en la escena erótica de Berlín. En un burdel en Friedrichshain puede pasar horas amorosas con muñecas sexuales que, por un cargo adicional, cobran vida gracias a la voz de una mujer real.
Yo, el reportero erótico, quería saber qué pasa con este, a primera vista, un culto lujurioso un tanto extraño. Mi amigo Frank de Charlottenburg estuvo recientemente en el “Cybrothel” y me contó en una entrevista lo que vivió allí.
¿Cómo surgió la fecha? “Lo leí y tenía muchas ganas de probarlo. En la página de inicio pude elegir entre varias muñecas y me decidí por Fräulein Schmidt. Una muñeca que tiene un busto muy grande y cuyo narrador está inmerso en el juego de rol de un maestro”.
¿Qué pasó después? “Reservé media hora. En la cita, la puerta del establecimiento ya estaba abierta y entré en una habitación tenuemente iluminada donde Fraulein Schmidt estaba sentada en una silla. Se veía extremadamente sexy en su look de negocios, su rostro era muy realista. Solo que ella no se movió, por supuesto”.
¿Y entonces? “La voz de una mujer me explicó las reglas por el altavoz. Me duché, después de eso empezó”.
¿Te apetece inventarte una muñeca? “No al principio. Me sentí muy cohibido porque la muñeca estaba tan inmóvil. Pero la voz de la mujer tenía sensualidad y me excitó. Me dijo que me quitara la blusa, la falda y las bragas para enmendar mi mal comportamiento en clase”.
Suena muy erótico… “Sí, el juego de roles fue genial. Pero luego se complicó. Porque tuve que tirar la muñeca sobre la cama. Y siento que pesa casi tanto como un ser humano real”.
¿Y además? “Era bastante agotador doblar las articulaciones para conseguir una posición semidecente para el sexo. Siempre tuve miedo de romper algo. No muy sexy… Pero la voz femenina explicó bastante bien y con sensibilidad cómo hacerlo todo. Y luego tuvimos sexo”.
¿Los sentimientos al respecto? “La piel de silicona se siente cálida y suave, los senos se sienten bastante auténticos. El sexo era bastante realista. Y el gemido de la simpática voz femenina también fue genial”.
¿Y tu conclusión? “Fue una experiencia sensorial, con un objeto inamovible. Realmente no podía ocultar eso. En ningún momento. Tuve mi diversión, también gracias a la voz sexy en los altavoces. Definitivamente no olvidaré esta experiencia rápidamente.”
Entonces, ¿continuará? “Muy posible.”

