
BAN EN EL INTERNET
El 17 de septiembre, la administración talibán anunció un **bando de internet** en varias provincias del norte de Afganistán para “prevenir actividades inmorales”. Este **bando** afecta a cinco provincias: **Kunduz**, **Badakhshan**, **Baghlan**, **Takhar** y **Balkh**, incluyendo los principales centros de población de la región. En su comunicado, los talibanes afirmaron que la prohibición no abarcaba los datos móviles. Esta decisión ha suscitado preocupación por el acceso a la información en un país donde internet ya es limitado.
ELIMINACIÓN DE ALGUNOS LIBROS ESCRITOS POR MUJERES
Este mes, los talibanes comenzaron a eliminar libros escritos por **mujeres** de las universidades del país, según informó el **New York Times**. Junto con la prohibición de libros, que los talibanes justifican como parte de la **sharia**, también se ordenó a las universidades que eliminaran 18 cursos sobre **democracia**, **derechos humanos** y **estudios de género**. Esta acción es parte de un esfuerzo más amplio por recortar el alcance de la educación femenina y consolidar un entorno más restrictivo para las mujeres en la educación superior.
BAN EN EL AJEDREZ
En mayo de este año, los talibanes prohibieron el **ajedrez**, alegando preocupaciones de que este juego promovía el **juego de azar**, considerado un vicio en su interpretación de la ley islámica. La **Federación Internacional de Ajedrez** (FIDE) expresó su pesar por la decisión, señalando que perjudicaría el desarrollo del deporte y limitaría las oportunidades para que los jugadores afganos mostraran su talento en plataformas internacionales. Esta decisión resalta cómo el régimen talibán está restringiendo hasta los pasatiempos y actividades recreativas, especialmente aquellos que podrían involucrar la interacción entre géneros.
RESTRICCIONES A TRABAJADORAS DE AYUDA HUMANITARIA
Recientemente, la **Organización Mundial de la Salud** (OMS) solicitó a las autoridades talibanas que levantaran las restricciones impuestas a las trabajadoras de ayuda humanitaria afganas, permitiéndoles viajar sin la vigilancia de un guardián masculino. Esta petición surge en un contexto crítico, tras dos poderosos **terremotos** que causaron la muerte de 2,200 personas en la parte oriental del país. Sin embargo, la política de limitar el movimiento de las trabajadoras continúa sin cambios, lo que complica todavía más el acceso a la **atención** y recursos esenciales para las mujeres en necesidad.
A medida que el régimen talibán continúa implementando políticas restrictivas y represivas, la situación para las mujeres afganas y la libertad de expresión se vuelve cada vez más preocupante. Las decisiones que han tomado en el último año resaltan una agenda que busca limitar las libertades civiles en un país que ya enfrenta desafíos significativos debido a años de conflicto. El futuro de Afganistán bajo esta administración sigue siendo incierto, y la comunidad internacional observa con creciente inquietud cómo se desarrollan estas políticas y sus implicaciones a largo plazo para la población afganas.



