
DAMIEN MEYER / AFP
Le pétrolier « Boracay », qui appartient à la « flotte fantôme russe » mais se trouve sous pavillon béninois, a été intercepté par les autorités françaises au large de Saint-Nazaire.
El término **“flota fantasma rusa”** ha cobrado relevancia a raíz de recientes incidentes relacionados con el contrabando de petróleo. El 27 de septiembre, el imperceptible **pétrolier Boracay** fue **interceptado** por las autoridades francesas al sur de Bretagne. Este buque, bajo un **pavión de Bénin**, transportaba valiosa carga de petróleo de Rusia hacia India. Según informes, tanto el capitán como el segundo, ambos de nacionalidad china, fueron arrestados y enfrentan cargos por **“negarse a obedecer”** las órdenes de la autoridad naval.
Este evento es solo la punta del iceberg. La **flota fantasma** se compone de cientos de barcos que operan bajo banderas de conveniencia, lo que permite a Rusia eludir las **sanciones occidentales**. Desde 2022, la Unión Europea impuso un **embargo** sobre el petróleo ruso y otros, como un **“tope de precio”** que limita las ventas a más de 60 dólares por barril. Las empresas occidentales no pueden garantizar seguros ni servicios a aquellos que infrinjan esta norma.
La expansión de la flota fantasma
Según estimaciones de Julien Vercueil, economista del **Institut national des langues et civilisations orientales** (Inalco), “se estima que cerca de **600 barcos**” componen esta flota. Otros sugieren que el número podría ser mucho mayor, llegando hasta los **900**. Este incremento se debe a que Rusia ha tenido que redoblar esfuerzos para seguir generando ingresos a partir de sus recursos petroleros en un contexto donde muchos de sus tradicionales mercados están cerrados.
Vercueil resalta que para un **pétrolier** de tamaño modesto, cada viaje puede aportar hasta **20 millones de dólares** en ingresos brutos. Esta cantidad tiene un impacto directo en el presupuesto militar ruso, ya que más del **30%** de sus gastos provienen de estos ingresos petroleros, que han sido cruciales para mantener el esfuerzo bélico en Ucrania.
Iniciativas para contrarrestar el contrabando
Ante esta situación, la **comunidad internacional** ha comenzado a tomar medidas. Hace poco se registraron más de **444** pétrolieres fantasma en la **Unión Europea**, así como más de 400 sanciones en el Reino Unido. Es crucial desarrollar sistemas de **identificación y vigilancia** más eficaces para detectar las operaciones ilegales. Muchos navíos están involucrados no solo en el contrabando, sino en actividades de **espionaje** y potencial **sabotaje**.
Uno de los casos más relevantes fue el del Boracay, que está bajo **investigación** en Dinamarca por su posible participación en actividades de **inteligencia**. Las autoridades han presentado preocupaciones sobre el uso de tales barcos para actividades ilícitas y su implicación en operaciones de **animales aéreos no tripulados** detectadas en bases cruciales dentro de Europa.
Consecuencias ambientales de los “viejitos” del mar
Además de las implicaciones económicas y de seguridad, la **flota fantasma** presenta serios peligros para el medio ambiente. Muchos de estos barcos son considerados **“viejitos”** y han sido adquiridos de segunda mano por Rusia, por lo que representan un riesgo significativo. Ejemplos como el del **pétrolier** interceptado en el Báltico con 99,000 toneladas de petróleo a bordo evidencian la posible creación de **desastres ecológicos**.
Incidentes previos han demostrado las consecuencias devastadoras para el medio ambiente. En diciembre de 2024, el hundimiento de dos navíos en el mar Negro resultó en el derrame de miles de toneladas de **mazut**, afectando gravemente las costas de Rusia y Georgia. Esta catástrofe muestra que muchos de estos barcos han superado su vida útil y su hundimiento puede tener un impacto catastrófico en el ecosistema marino.
La **ciencia** y la **tecnología** modernas permiten identificar y minimizar estos riesgos, pero la lucha contra la flota fantasma y sus implicaciones es aún un desafío que debe abordarse con urgencia.
La situación de la “flota fantasma rusa” es una manifestación clara de cómo la geopolítica, la economía y el medio ambiente están interconectados. La comunidad internacional enfrenta un reto significativo no solo para frenar el contrabando y las violaciones de sanciones, sino también para proteger nuestros océanos de la contaminación y de futuros desastres ecológicos.



