
Impact de la propuesta de presupuesto de la Casa Blanca en la NASA
Desde enero, cuando el presidente **Donald Trump** asumió su segundo mandato, la Casa Blanca ha estado solicitando cambios radicales en diversas organizaciones gubernamentales de EE. UU. La tensión se ha apoderado del ambiente; miles de trabajadores federales han sido despedidos sin mayores explicaciones, se han eliminado programas que fomentan la **diversidad** en el lugar de trabajo y se han cancelado subvenciones de investigación por doquier. Los estudiantes internacionales también se ven afectados, ya que podrían perder su estatus legal.
Una de las organizaciones más afectadas podría ser **NASA**. La agencia ha enfrentado un escrutinio intenso por parte de la administración de Trump: desde vigilancia y reestructuración de objetivos hasta la purga de contenido en sus sitios web. Otros organismos de ciencia federal, como la **Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA)** y la **Fundación Nacional de Ciencias (NSF)**, también están bajo la misma presión. En este contexto, los científicos en EE. UU. se enfrentan a un panorama desalentador y temen por el futuro de la ciencia.
Desgaste institucional y reducción de personal
La fuente de preocupación ha crecido tras la presentación del presupuesto para el año fiscal 2026 de la NASA, que propone una **reducción de financiamiento científico del 47%** y una disminución de su fuerza laboral en aproximadamente un tercio, pasando de 17,391 a 11,853 empleados. Este presupuesto debe ser aprobado oficialmente por el **Congreso** para entrar en vigor, pero si se hace realidad, las consecuencias pueden ser devastadoras.
Sarah Horst, profesora asociada en la Universidad Johns Hopkins, expresó que “la moral entre los científicos en EE. UU. está en su punto más bajo”. Factores como la incertidumbre laboral y los recortes presupuestarios han dejado a muchos preocupados no solo por sus proyectos, sino también por sus carreras y la dirección de la ciencia en el país.
Eventos desastrozos para la ciencia
Uno de los aspectos más alarmantes de la propuesta de presupuesto es que se cancelarán **41 proyectos** de la NASA, como informó la **Planetary Society**. Según Casey Dreier, jefe de política espacial de la sociedad, este puede ser un evento de “nivel de extinción”. Entre los proyectos que probablemente se cancelen se encuentra el **programa Mars Sample Return**, diseñado para traer muestras de la superficie de Marte a la Tierra. Esta misión es crucial para el análisis de datos obtenidos por el rover Perseverance.
La cancelación del programa no solo desperdiciaría el trabajo realizado hasta ahora, sino que podría significar el fin de la colaboración científica en un área de investigación valiosa. Otro proyecto en riesgo es la misión **OSIRIS-APEX**, que tiene como objetivo explorar el asteroide Apophis. Si el presupuesto es confirmado, es probable que no complete su trayecto.
Percepción de la comunidad científica
El presupuesto también incluye la posible suspensión de las operaciones de la **nave Juno**, que orbita alrededor de Júpiter y ha proporcionado información esencial desde su lanzamiento en 2016. La pérdida de estas misiones representaría una pérdida de más de **12 mil millones de dólares** en valor invertido por los contribuyentes. Kevin McGill, de la NASA, expresó su preocupación por las misiones que ya están en curso y que han exigido inversiones significativas.
Además, el presupuesto pone en peligro otras colaboraciones internacionales, como la misión **Rosalind Franklin** de la Agencia Espacial Europea, que busca buscar vida en Marte. La decisión de retirar la participación de NASA afianza la percepción de que Estados Unidos se vuelve un socio poco confiable en ciencia y exploración espacial.
Pese a todo, un cambio de enfoque hacia Marte
A pesar de los recortes drásticos, una parte del presupuesto propone un impulso hacia **misiones humanas a Marte**, que en teoría está destinada a ser una prioridad. Seek dos lineamientos clave del presupuesto que destacan la necesidad de invertir más de **1,000 millones de dólares** en tecnología para la exploración tripulada a Marte. Este cambio de dirección ha generado escepticismo entre los trabajadores y científicos de la NASA, quienes sostienen que la administración se está distraído en metas ambiciosas sin considerar las implicaciones a corto y mediano plazo.
Resistencia legislativa y previsiones inciertas
La buena noticia es que hay cierta oposición bipartidista a la propuesta de presupuesto, lo que podría poner en riesgo su aprobación. Varios miembros del Congreso, como el senador **Ted Cruz**, han expresado su preocupación y han sugerido incrementar el financiamiento para la ciencia de la NASA, aunque responden a intereses más amplios de exploración lunar y otros programas. Sin embargo, hay un gran riesgo de que, si no se llega a un acuerdo en el tiempo, el presupuesto de la Casa Blanca podría implementarse por defecto, lo que resultaría en recortes significativos.
Mientras tanto, la comunidad científica continúa haciendo su trabajo a pesar de la incertidumbre. “El tiempo que tomamos para planificar nos está alejando de lo que hacemos mejor: hacer ciencia”, sostuvo O’Meara.
La dirección futura de la NASA y la ciencia en EE. UU. continúa siendo un tema de intenso debate y preocupación. A pesar del clamor por el cambio, lo que está en juego es mucho más que un simple presupuesto; es el futuro de la exploración espacial y el legado de la ciencia en la nación.



